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sábado, 24 de octubre de 2020

 

Halloween: 5 Series de Terror

En un momento donde las listas de películas de terror pululan por doquier, y para evitar caer en los lugares comunes de la cinefilia tradicional se me ocurrió pensar en un formato diferente como es el de las series. Quizás no tomando tantos riesgos, pero con algunas rarezas, decidí pensar en el género para la pantalla chica, donde tuvo un éxito diverso. La lista no tiene ningún orden particular. 


05. Bloodride (2020): Creada por Kjetil Indregard y Atle Knudsen. Plataforma: Netflix. Es una serie de terror antológica noruega con capítulos independientes y autoconclusivos. Juega con el terror psicológico, el sobrenatural e incluso el slasher, y tiene solo seis capítulos más bien irregulares. Si bien no es brillante, es al menos una perspectiva distinta al terror norteamericano. 




04. Scream (2015-2019): Creada por Jill Blotevogel, Dan Dworkin, Jay Beattie y  Brett Matthews. Plataforma: Netflix (Temporada 1 y 2). Con la particularidad de que cada capítulo -o casi- de las tres temporadas tenga el nombre de un clásico del terror, este slasher inspirado en las películas dirigidas por Wes Craven tiene ese tono metanarrativo característico de la saga con personajes bien desarrollados y actualizados. Si bien la primera y segunda temporada están bien consideradas yo me quedo con la primera. 



03. Eli Roth's History of Horror (2018- ): Creada por Eli Roth. Plataforma: AMC. Con siete capítulos en su primera temporada, y con la segunda por llegar, es una historia del género pensada de forma temática. Quizás para fanáticos duros del terror o para personas interesadas en la historia del cine en particular. Tiene a grandes directores, actores, actrices, guionistas y otrxs protagonistas de películas que hicieron historia en el género: desde Robert Englund, Stephen King, Joe Dante o John Landis . Por si no lo tienen, el mismísimo Roth es un exponente del género, con películas como Cabin Fever o Hostel I y II.




02. La Frecuencia Kirlian (2017- ): Creada por Cristian Ponce. Plataformas: Youtube, Netflix, Vimeo. Serie Web argentina de animación que cuenta con sólo seis capítulos (completa en Youtube) de entre ocho y diez minutos de duración. Está ambientada en Kirlian, un pueblo ficticio dónde ocurren fenómenos sobrenaturales. La serie destaca por la simpleza de su narración y a su vez lo heterodoxa que es su mitología. La animación es simple pero pulida. 




01. Dracula (2020): Creada por Mark Gatiss y Steven Moffat. Plataforma: Netflix. En realidad una miniserie de sólo tres capítulos (cada uno de hora y media), bien podrían pensarse a los primeros dos como películas. El último capítulo es olvidable, y digno de omisión. Claes Bang, un sensual y provocador Dracula, está muy bien secundado por Dolly Wells (Van Helsing). Ambos cuentan con el respaldo de personajes bien desarrollados y caracterizados por su soledad y sacrificios. Un plus: la gran banda sonora (David Arnold y Michael Price). Quizás el increíble diseño de producción estilo gótico nos haga olvidar del tercer capítulo. 




viernes, 2 de octubre de 2020

Retro Reseña - Rebelde sin causa (1955)

 

Rebelde sin Causa (1955):

-Rebel without a Cause- 


Duración: 111 Minutos

Dirección: Nicholas Ray (Johnny Guitar, Bigger than Life, Rey de reyes)

Guión: Nicholas Ray

Irving Shulman

Protagonistas: James Dean (Al Este del Paraíso, Gigante)

Natalie Wood (Esplendor en la Hierba, West Side Story, Desliz de una noche)

Sal Mineo (Gigante, Éxodo, Escape del Planeta de los Simios) 

Ficha en IMDb

Ficha en Wikipedia


Drama nominado a tres Oscars estrenado un mes antes de la muerte de James Dean, con un muy joven Dennis Hopper. En 1990 fue elegida para ser preservada por la Librería del Congreso de Estados Unidos por ser “cultural, histórica y estéticamente significativa”. 

Rebelde sin Causa es una película sobre la distancia intergeneracional en una época marcada por el retorno al conservadurismo político característico de la post-guerra. A nivel biográfico es interesante el hecho de que ese período también caracterizado por el macartismo tuviera como figura denunciante a un amigo de Nicholas Ray, como es Elia Kazan. 

La distancia intergeneracional se evidencia ya en la primera escena –quizás la más poderosa emocionalmente- en el diálogo que tiene Judy con la policía, allí el oficial le pregunta si su padre realmente piensa lo que le dijo, y ella responde “Si, no, no sé”. Una reacción más que entendible frente a la desaprobación familiar. Incluso esa grieta generacional que muestra la película podría ser paralelizable con la actual entre padres cuya vida transcurrió en la modernidad sólida e hijxs cuya adolescencia y adultez transcurre en la modernidad líquida. 

No puedo no pensar en la crítica de Roger Ebert sobre la película, donde dice que no envejeció bien, en lo que por cierto tiene algo de razón. Pero quizás comparándola con una película un poco más contemporánea y de temática similar –la grieta intergeneracional- como es El Graduado (Nichols, 1967), podemos decir que es bastante menos tímida. 

Pensando un poco en los personajes, es interesante trazar un paralelismo entre John y Jim, quienes vienen de contextos muy distintos: el primero tiene una familia ausente y es de clase baja, mientras el segundo tiene una familia presente y es de clase acomodada. Curiosamente, el destino los une en el mismo lugar: una estación de policía. 

James Dean tiene un rol que sabe llevar de forma creíble, aunque con tendencias al melodrama, y se ve un potencial que desafortunadamente sólo llegamos a intuir. Natalie Wood oscila entre el sentimiento genuino, la exageración o incluso la apatía. Retomando el punto de Ebert respecto al envejecimiento, eso se ve en algunas escenas sobreactuadas, y en una policía demasiado comprensiva con la juventud. Es fácil empatizar con el personaje de Jim, es una persona que no tiene amigos, está en una ciudad nueva y carece de objetivos concretos. 

Algo curioso y quizás contradictorio en los personajes centrales es que si bien Jim se muestra sensible, desea ver a su padre en un rol autoritario y masculino tóxico, mientas que Judy, si bien rechaza a Jim al principio y es rebelde, busca la aprobación de su padre más que nada. Esto quizás se deba la disolución de los valores tradicionales de la época, lo cual lleva a mezclarlos.   


Rebel tiene escenas bastante clásicas y con una importante cantidad de acción que alternan con escenas largas que dan cuenta de una edición de otro tiempo y diálogos un poco redundantes. Además de interacciones curiosas entre personajes. Mezcla la fantasía cuasi infantil de escaparse de los padres –lo que estanca la trama- con un pesimismo bastante auténtico.

Aunque imperfecta por varias razones, la cinta de Ray tiene entre sus méritos el presentar un cine enfocado en la juventud –que hoy vemos explotado a la máxima potencia en sagas para adolescentes-, y distintas escenas cuyas acciones o frases siguen resultando impactantes en la actualidad. Su importancia cultural puede se rastreada en los homenajes que tiene en películas tan diversas como Volver al futuro (Zemeckis, 1985), o La la land (Chazelle, 2016). No obstante es una película que se enfrenta –no del todo bien- con la dura expectativa de ser considerada un hito en la historia del cine y más que nada con la mitológica figura de James Dean. 



miércoles, 30 de septiembre de 2020

Retro Reseña - Bonnie y Clide (1967)

 

Bonnie y Clyde (1967): 
-Bonnie and Clyde-

Duración: 111 Minutos
Dirección: Arthur Penn (Ana de los Milagros, El Restaurante de Alicia, Pequeño Gran Hombre)
Guión: David Newman
Robert Benton
Protagonistas: Warren Beatty (Reds, Bugsy, Dick Tracy)
Faye Dunaway (Poder que mata, Chinatown, Mamita Querida) 
Michael J. Pollard (Roxanne, Los Fantasmas Contraatacan, Tango y Cash)


Una de las fundadoras del Nuevo Hollywood, es una biopic ganadora de dos oscars, protagonizada por Warren Beaty y Faye Dunaway, quienes presentaron el Oscar a Mejor Película hace tres años por cumplirse el 50 aniversario de esta película.  

 


¿Qué podés hacer cuándo un sistema no tiene nada para ofrecerte, ni siquiera pertenencia?

Bonnie y Clyde optaron por agarrar las armas tal como hicieron otrxs contemporánexs, tales como John Dillinger, Pretty Boy Floyd o Machine Gun Kelly. 

La historia empieza como una de amor hasta el momento que la pareja encuentra a un campesino cuya casa fue rematada por el banco. Clyde simpatiza con él, primero decidiendo no matarlo al ver a su familia, y luego al escuchar su historia. Así, en una escena emotiva, le da su arma al campesino y a su ayudante, que primero le disparan al cartel de embargo, y después disparan a las ventanas, atentando contra la propiedad que fuera de ellos y ahora pertenece a una entidad sin rostro. Después tenemos ironía: Clyde intenta asaltar un banco que quebró semanas atrás. Quienes deberían pagar la fiesta, se fueron antes de cortar la torta. Extraño se vuelve también el momento en que un carnicero, intenta defender con su vida el comercio donde trabaja. Clyde está extrañadísimo: no está contra él. Son partes explotadas del mismo sistema… Esa rídicula resistencia, y defensa de bienes de consumo que ni siquiera son suyos, lo lleva a arriesgar su integridad física. Gesto alienado, quizás paralelizable con la mirada de sorpresa del campesino cuando Clyde le dice que se dedica a robar bancos junto a Bonnie. Más adelante vemos como Clyde se rehúsa a tomar dinero de un trabajador que iba a depositar su dinero en el banco: solo roban a ladrones. Y como sabemos ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón.

 La idea de no pertenecer, pone a la cinta de Penn en diálogo con otra de su generación como es Easy Rider (Hopper, 1969). En ambas hay personajes asociales y que operan fuera de la ley, además de que consideran el dinero como un medio y no como un fin. Diálogo más sutil es el que produce Bonnie y Clyde con Gold Diggers of 1933 (Berkley y LeRoy, 1933), musical que la pareja va a ver, y dónde en una escena dotada de majestuosa ironía, a las bailarinas que cantan sobre opulencia le son incautados sus vestidos por quiebra.

 


Faye Dunaway y Warren Beaty destacan especialmente por su química en pantalla, no tanto por sus actuaciones individuales. Aquí tienen la compleja tarea de encarnar a una pareja adicta al peligro, con características de una relación que hoy llamaríamos tóxica.

Dunaway se encuentra entre generar cierta fascinación por su estilo bombshell, y la sobreactuación, mientras que Beatty, se encuentra del otro lado, con cierta “timidez” y gestos indescifrables. Bonnie y Clyde fue una de las películas que dio inicio al Nuevo Hollywood, y destacaba por violencia gráfica, por supuesto que a la luz actual esa violencia resulta tenue. Sin embargo eso no quita el gran ritmo de las escenas de acción, las cuales le dan vigencia. Algo que también está presente es un humor negro poco común para la época, que quizás destaca cuando la pandilla Barrow conoce al joven enterrador –nada menos que Gene Wilder en su debut en la pantalla grande- y su pareja, hecho que resultará en un foreshadowing para los destinos de nuestros protagonistas.  

 


Bonnie y Clyde revitalizó el cine de gángsters que había sido popular en los treinta y estaba ambientado en el presente, aquí tenemos una historia con “distancia histórica”. Probablemente sea fundamental revisarla para entender la vigencia del género en películas como Enemigos Públicos (Mann, 2009), Gangster Squad (Fleischer, 2013) o Live by Night (Affleck, 2017).  


miércoles, 8 de julio de 2020

Retro Reseña - Sobreviven (1988)

Sobreviven (1988):
-They Live-

Duración: 94 Minutos
Dirección: John Carpenter (Halloween, Escape de Nueva York, La Cosa)
Guión: John Carpenter
Protagonistas: Roddy Piper (Alien Opponent, Hell Comes to Frogtown, Portal to Hell!!!)
Keith David (La Cosa, La Princesa y el Sapo, Greenleaf)
Meg Foster (Amos del Universo, The Lords of Salem, 31)




Ficha en IMDb
Ficha en Wikipedia

Descrita por Rotten Tomatoes como: "una mezcla políticamente subversiva de terror y ciencia ficción", They Live es una película que tuvo un éxito comercial limitado y no fue del todo bien recibida por la prensa en su momento, para luego ganar status de culto, como buena parte de la filmografía de Carpenter.


En una metáfora deliciosamente inversa los lentes oscuros, una especie de filtro, nos ayudarían a ver mensajes ocultos en los medios de comunicación tales como: obedece, cásate y reproducete, gasta dinero, acepta el status quo y no cuestiones a la autoridad.
No hay artefacto más eficiente para leer a través de la fachada del consumismo que la mente humana, pero para que todas las personas puedan ver a través, la idea de los lentes es sencilla y efectiva.
El desarrollo de tal idea tiene potencia cinematográfica gracias al trabajo visual que implica: con los lentes puestos la cámara pasa del color al blanco y negro, los carteles con los mensajes subliminales se ven grandes y en imprenta mayúscula y empezamos a distinguir a los "aliens". Todo esto lo encontramos gracias a distintas ocularizaciones secundarias.


La efectividad de la película y su fuerza no sólo se ve en esto, sino también en el contexto de la ciudad de Los Ángeles. Nada (Roddy Piper) nos lleva a un asentamiento de emergencia, que es desalojado brutalmente por la policía. Allí previamente algunas personas miraban televisión en la intemperie, mientras absorbían el ridículo mensaje televisivo y criticaban al hacker que intentaba informar a la población sobre cierto control mental.
Lo más llamativo es que ese hacker en ese momento parece un "conspiranoico", pero luego nos daremos cuenta que hablaba con razón.
Otra cosa interesante del contexto es su hostilidad, Frank Armitage (Keith David) dice que los aliens: "nos ven odiarnos los unos a los otros, nos ven matándonos los unos a los otros, se alimentan de nuestros fríos (...) corazones." Esta hostilidad también se ve en los enfrentamientos con la policía, y la violencia del ciudadano promedio contra Nada.
David y Piper como Frank y Nada hacen un buen trabajo -a pesar de lo que dijo la crítica en su momento- y ambos destacan en la escena de pelea, donde se ve el compromiso de ambos con la película.


Por supuesto que también es importante señalar la exitosa fachada de la invasión alienígena para hacer una crítica del reaganismo, lo que recuerda que el sci-fi y el terror son géneros poseedores de una importante crítica social. La corta duración de la película la hace contundente, aunque también resulta con que Nada no tiene una back story.
They live tiene una crítica al consumismo y al neoliberalismo hecha en el contexto mismo de sus años dorados, lo cual la convierte en adelantada para su tiempo. A nivel visual destacamos el trabajo de fotografía (Gary B. Kibbe) como de maquillaje (Michael Mills y Francisco X. Pérez), además del respectivo trabajo de dirección de arte (William J. Durrell Jr. y Daniel A. Lomino).
Otra cosa característica de la cinta de Carpenter es su buena música, en este caso con bastante blues -qué mejor género para hablar sobre vagabundeo- compuesta por el mismísimo director.
They live es una película cuyo mensaje no deja de perder vigencia porque estamos en una época de exacerbación económica respecto a otras esferas de la vida. Y quizás la frutilla del postre sea, que quienes escribieron mal de esa película probablemente quedaron olvidados mientras que la cinta no.





miércoles, 1 de julio de 2020

5 Sangres (2020):
-Da 5 Bloods- 

Duración: 144 Minutos
Dirección: Spike Lee
Guión: Danny Bilson 
Paul De Meo
Protagonistas: Delroy Lindo (Ransom, The Cider House Rules, The Good Fight)
Jonathan Majors (White Boy Rick, The Last Black Man in San Francisco, Captive State)
Clarke Peters (The Wire, Come Away, Harriet)


Drama bélico protagonizado por actores veteranos, entre los cuales se encuentra, Jean Reno. También vemos nuevamente a Jasper Pääkkönen y Paul Walter Houser, quienes actuaron en la anterior película de Lee, Infiltrado en el KKKlan. Da 5 bloods es una de las películas con mayor presupuesto del director, y su primera producción para Netflix. 


Cuando pensamos en Nam, es difícil no referirnos a Apocalypse Now (Coppola, 1979), cosa que Da 5 Bloods hace, sumados a otros homenajes quizás no del todo necesarios. No creo, sin embargo, que la referencia a la película de Coppola esté mal, sino que me parece un buen homenaje, en buena medida porque tiene algo de ese estilo. Por supuesto que no es una superproducción como ella ni tiene su fuerza psicológica, pero si logra sumergirnos en la densidad tanto física como psicológica de la selva y los ríos del país. 
Eso nos hace empatizar con los soldados: entendemos que están en un lugar peligroso, caluroso, hostil y en el que nadie desearía estar. El hecho de que los protagonistas sean afroamericanos lo complejiza más: escuchamos con ellos noticias de la Radio Hanoi hablando del asesinato de Martin Luther King y sobre los distintos conflictos raciales en Estados Unidos mientras ellos combaten vietnamitas. 
A pesar de que la visión de la guerra de Lee es un poco ambigua, parece tender a cierto nacionalismo, sumado a cierta presencia del catolicismo, lo que parece convertir a la cinta en algo conservadora por momentos. 


La subjetividad ya no en el aspecto emocional sino en el narrativo, esta expuesta mediante la idea de filmar las escenas de Vietnam en 16 mm, y que cambie el formato de la pantalla para eso. Tal recurso resulta visualmente atractivo y le da cierta contextualidad histórica relevante, además de facilitar la distinción de flashbacks. No obstante se vuelve confuso el hecho de que los protagonistas se encuentren viejos en ellos, pero definitivamente es un mejor recurso -y bien explicado- que darles un cgi violento a sus caras como pasó en The Irishman (Scorsese). 
A la ambientación ayudan un sorprendentemente opulento diseño de producción (Wynn Thomas) y las locaciones que incluyen Vietnam y Tailandia. 
Por otro lado, se ha objetado que ciertas imágenes de figuras prominentes afroamericanas "interrumpen" la narración, por lo que se ha dicho que es una película de trazo grueso, no obstante el uso de ellas, si bien no es sutil, es algo característico del autor, a lo que nos tiene acostumbradxs, siendo un ejemplo la serie She's gotta have it. Por otro lado, no veo nada objetable en popularizar la historia negra con este recurso. 
Para esto también hace uso del disco What´s going on? de Marvin Gaye, que a pesar de ser soul, armoniza, dentro de todo, bastante bien con la historia. 


No encuentro muchos aspectos objetables a la película porque Spike Lee tiene un estilo bastante marcado que me suele interesar, tampoco es que esta película sea pura forma y cero contenido, sino que tiene intención de hablar de ciertas cuestiones. Si bien tiene algunas cosas no muy sutiles, como a Lindo con una gorra de Trump, y algunos monólogos bastante irrelevantes del actor, tiene otras que están bien articuladas con la historia, como el momento de #BlackLivesMatter. 
Si quizás falla en actuaciones más bien olvidables como la de Lindo, pero compensa con otras decentes como las de Jonathan Mayors o Clarke Peters. 
Hilando más fino, quizás la subtrama de Otis y Tiên podría no estar, lo que quitaría algunos minutos al metraje. 
Quizás Da 5 bloods no sea el mejor trabajo de Spike Lee, pero tampoco coincido con las críticas extremistas que la consideran como su peor trabajo. Es una cinta que tiene sus momentos, lo cual resulta entendible en un director muy activo, siendo lógico que no todos sus trabajos sean excelentes. 

Mi Calificación: 6+ Buena

sábado, 9 de mayo de 2020

Killer Sofa (2019):

Duración: 81 Minutos
Dirección: Bernie Rao (The Baldlands, Ina) 
Guión: Bernie Rao
Protagonistas: Piimio Mei (Debut)
Jed Brophy (El Hobbit I, II, III; The Dead Room; The Shannara Chronicles)
Jordan Rivers (Ghost in the shell, Máquinas Mortales)



Bernie Rao no sólo dirige, y escribió esta comedia de terror neozelandesa, sino también la produce, es el director de fotografía y el editor. Conocemos a Nueva Zelanda por alguna comedia de terror como Deathgasm (Howden, 2015) o What we do in the shadows (Waititi, 2014). La idea para la película le surgió al director al mirar su cuarto y pensar en la posibilidad de hacer una película sobre un sillón reclinable, como también tiene la intención de homenajear a directores como Argento o Carpenter con un bajo presupuesto. 


Cuando pensamos en objetos inanimados asesinos no podemos evitar recordar  Christine (Carpenter, 1983), o Chucky (Holland, 1988). También  cuentos fantásticos como La Soga de Silvina Ocampo. 
Leyendo algunas reseñas sobre la película, una señalaba lo "tonto" o "ridículo" de la premisa, lo cual parece mostrar que el primer adjetivo es más prudente usarlo para la persona que la reseñó. Porque, efectivamente ya en el poster y en el título sabemos de que va a tratar, y unx como espectador puede aceptar o no cierto contrato con la película: en el primer caso sería tratando de adueñarse de cierto mundo donde los sillones asesinan personas, en el segundo quizás simplemente no viendo la película y dedicarse a ver géneros "realistas". 
Por supuesto que la aceptación de tal verosimilitud no es sin humor, y en eso la película no falla: es completamente autoconciente del género al que pertenece, y por eso puede burlarse de ella como de cierto terror. 


No obstante, tal cuestión no significa que tenga cierta "seriedad" en aspectos visuales: la fotografía (Bernie Rao) está bastante bien dominada -se nota cierta "maestría" traída de otros largometrajes- tanto por como maneja visualmente el suspenso, como por cierto estilo voyeur que posee la cámara y la estética algo referencial al terror italiano. La edición, también es de Rao, y en cierta manera eso es muy saludable, porque armoniza con la fotografía y el autor cuenta con ciertas libertades que algunos directores no tienen al trabajar con determinados estudios. 
Claro que la cinta tiene sus limitaciones: las actuaciones son predictiblemente paupérrimas -quizás no tanto la Piimio Mei-. Otra cosa de la que padece el largometraje es de ciertas idas y vueltas argumentales algo apresuradas y declives en la historia que la hacen algo lenta de mirar a pesar de sus convenientes 81 minutos. 


Como reflexión final quizás sea bueno seguir el consejo de Truffaut, para escribir sobre cine: "lo ideal sería escribir sobre las películas que nos gustan". Si nos metemos con un género como las comedias de terror o películas de clase b, tendría poco lógica defenestrarlas por su bajo presupuesto, malos efectos o incoherencias argumentales, hasta incluso escribir cosas sobre ellas señalando lo obvio. Esta reseña, quizás hace hincapié sobre un género o subgénero muy particular que probablemente no guste a todo el mundo, pero aún así me remito a Truffaut y escribo sobre lo que me gusta. Killer Sofa, es una película autoconciente de su estilo, fácil de encontrar y si tenemos cierto gustito por la sangre probablemente la podamos disfrutar como una necesaria distensión en un mundo que en estos días parece pensado por un guionista de este tipo de películas. 

Mi Calificación: 6 (seis) Buena

miércoles, 1 de abril de 2020

Midsommar (2019): 

Duración: 148 Minutos
Dirección: Ari Aster (Hereditary)
Guión: Ari Aster
Protagonistas: Florence Pugh (Lady Macbeth, El Pasajero, Mujercitas)
Jack Reynor (Transformers: La era de la extinción, 
Sing Street, Fuego Cruzado) 
Vilhelm Blomgren (Gösta, Min pappa Marianne)




Coproducción estado-unidense sueca de terror que representa el segundo largometraje de Ari Aster y se encuentra disponible en Amazon Prime Video. La película que fue filmada en Budapest, tuvo buena recepción por parte de la prensa y recaudó cinco veces su presupuesto. 

Los increíbles arreglos florales son un gran ejemplo del craftmanship
que mencionamos y contrastan con la aridez del terreno dónde se encuentran.
Uno de los calificativos que utilizó Rotten Tomatoes para Midsommar fue "crafted", que podría ser traducido, no muy certeramente, como hecho a mano. Quizás artesanal sea una traducción más acertada, aunque realmente no parece haber una palabra más adecuada para el film que "crafted". En esa crítica también se lo define a Ari Aster como "auteur". Particularmente no podría estar más de acuerdo con ambas cosas, la segunda específicamente porque es un director con temas bastante marcados como la superación de "duelos", o el sentimiento de incomodidad que brotan en sus dos películas, como además de relaciones disfuncionales entre parejas. 
La artesanía de la cinta le da una estética global muy pulida donde predominan los colores blancos, marrones y celestes, con cierto estilo lavado o pastel. Por estas cuestiones y por otros planos aéreos, como algunos enmarcados, debemos señalar que la cinta tiene una fotografía (Pawel Pogorzelski) bastante interesante. Dentro de la artesanía sería también certero hablar de la puesta en escena o composición, las cuales se caracterizan por ser una especie de ballet slasher con una sincronia sorprendente. 

El color y la estética también es guiado por un diseño de producción (Henrik Svensson) y arte (Csaba Lodi) excelente. Midsommar como Hereditary o Color Out of Space son películas que hay que esperarlas. Aunque en el caso de la primera esta se vuelve demasiado larga, con algunas escenas que por tan extrañas resultan cómicas, o con una insistencia en mostrar la rareza de la comunidad que se vuelve algo repetitiva. Las actuaciones son similares a las de Hereditary con una protagonista que algunxs consideraran que sobreactúa y otrxs que consideraran que hace un buen trabajo. Yo me encuentro dentro de lxs primerxs. También como en Hereditary las otras actuaciones se vuelven irrelevantes en cierta medida o no terminan de estar bien ejecutadas. 


La música, a cargo de The Haxan Cloak, con sus arreglos de cuerdas genera trasmitir un sentimiento de extrañeza e incomodidad que va en sintonía con los elementos visuales de la cinta. 
Midsommar es una de esas películas de terror de las que se hacen pocas, tal como es el caso de The VVitch o Goodnight Mommy. 
En mi caso, coincido con la visión de Andrew Barker, quien dice que la película no es "ni la obra maestra ni el desastre que los espectadores (...) reclaman". Tiene elementos visuales interesantes, como también pasa con el sonido, pero a diferencia de The VVitch tarda demasiado en resolver y el final no puede cumplir con el hype que prometía. 

Mi Calificación: 6 (seis) Buena