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miércoles, 7 de julio de 2021


Summer of Soul (...Or, When the Revolution Could Not Be Televised) (2021):


Duración: 117 Minutos

Director: Questlove 

Protagonistas: Tony Lawrence
Stevie Wonder

Marilyn McCoo



Ficha en IMDb

Ficha en Wikipedia


El debut directorial del productor musical Ahmir "Questlove" Thompson nos acerca la experiencia del Harlem Cultural Festival, un conjunto de recitales a los que asistieron un total de 300.000 personas y cuyo objetivo era celebrar la música y cultura afro-americana, afro-latina y africana. 



1969 fue uno de los años más convulsionados de la historia de Estados Unidos, y a la vez uno de los de mayor relevancia cultural. Un año después del asesinato de Martin Luther King Jr., Richard Nixon asumía como presidente y empezaba la política de "vietnamización", que expandía la guerra imperialista. Mientras tanto, a nivel nacional la guerra se volvía cada vez más impopular y los conflictos raciales y políticos escalaban. 1969 también marcaría el fin de una era, con los asesinatos del Clan Manson, mientras que a nivel cultural y científico el hombre llegaba a la Luna, y se realizaba el Festival de Woodstock. El Harlem Cultural Festival duró casi de dos meses, siendo paralelo a Woodstock -y quedando opacado por este- pero también a la Llegada del Hombre a la Luna, hecho de que los participantes del festival comentan como un triunfo de la ciencia blanca. 



Casi 50 años después del Festival aparecía el material de rodaje en un sótano, y por eso hoy tenemos registro de un hecho cultural tan significativo que incluso podría pensarse como un segundo Renacimiento de Harlem. Sobre el escenario de Mount Morris Park estuvieron artistas de la talla de Stevie Wonder, Nina Simone, Sly and the Family Stone, B.B. King o incluso comediantes como Moms Mabley. El acercamiento de Questlove hacia el material es armónico, dejándolo hablar por sí mismo durante la mayor parte del tiempo, e interviniéndolo con entrevistas sintéticas en algunos momentos -echando mano a recursos limitados y con las personas que quedan para contar la historia 50 años después-. Casi en ningún momento confundimos las voces de los protagonistas, por la prolijidad de la edición y los intertítulos. 



Probablemente la forma más efectiva de analizar un concert film sea reflexionar sobre las emociones que produce: si genera la sensación del estar allí seguramente vaya por el camino adecuado. Summer of Soul es simplemente electrizante: casi produce esa sensación de posesión espiritual que describen los artistas y condensa una cantidad de emociones y conflictos tales que se vuelve imposible no derramar alguna lágrima. Vemos aquí a mujeres fuertes, hombres de gran presencia, y más que nada una gran síntesis de la cultura afroamericana. Los discursos de los artistas son emotivos, cargados de contenido político y sus performances son top notch.  

El documental de Questlove no solo tiene a artistas contando sus experiencias, sino a asistentes del Festival. De esta forma la narración se enriquece por tener dos perspectivas y también se expande por los vínculos que trazan los protagonistas con la historia política del momento, sin perder en ningún momento la sutileza. Como si esto fuera poco, Summer of Soul posee uno de los mejores soundtracks de la historia del cine. 


Mi Calificación: 8 (ocho) Muy Buena

sábado, 15 de mayo de 2021

 

Danyka (2020): 

-Mar de fondo- 


Duración: 75 Minutos

Dirección: Michael Rowe 

Guión: Michael Rowe

Protagonistas: Demián Bichir

Sasha González

Lisa Owen



Ficha en IMDb

Ficha en Tomatazos


Michael Rowe es un director australiano nacionalizado mexicano cuyo debut directorial, Año Bisiesto (2010), tuvo cierto éxito en distintos festivales: ganó la Cámara de Oro en Cannes, el Ariel a Mejor Ópera Prima e incluso pasó por el Festival de Mar del Plata. 



Danyka es una película que estuve esperando cinco meses, desde su reseña en Cine Aparte y probablemente la seguiría esperando si no hubiera sido comprada por Amazon Prime Video. Algo paradójico que pasa en América Latina es la inaccesibilidad que tenemos para ver películas tanto de países limítrofes como del continente en genera. De hecho, exceptuando obras aclamadas, el cine mexicano probablemente sea una incógnita para el público argentino no tan cinéfilo. 

De todos modos, esta película como Nuevo Orden (2020) de Michel Franco eran dos de las cintas mexicanas del año pasado que habían despertado mi interés. Por eso ya sabía  medianamente que iba encontrar en Danyka a nivel argumental: una especie de Lolita pero sin pedofilia. Afortunadamente encontré mucho más que eso: es una historia de un amor espiritual o intelectual. Danika y Armando logran un nivel de intimidad personal y honestidad confortante, y eso que podría parecer extraño para personajes que se conocen hace menos de 24 horas está muy bien sostenido por Demián Bichir y Sasha González -que no es una actriz profesional y tiene aquí un sólido debut en la pantalla grande-.

No obstante, el guión de Rowe me parece sólido: los diálogos suenan bastante naturales, y las acciones de los personajes también. Si peca de algún cliché -verosímil igualmente- y algunos de los diálogos reflejan ciertas opiniones personales del cineasta de forma transparente. Este detalle probablemente no se note si no se leen entrevistas al director, de todos modos.



Además de las conversaciones entre ambos, gran parte del placer que genera Mar de Fondo se encuentra en la fotografía (Alfonso Herrera Salcedo) y las locaciones. La película está filmada en Altata, Sinaloa, lo que podría ser un Mar del Sur para nosotrxs. De hecho ambos lugares tienen un hotel abandonado. Respecto a la fotografía, la cinta de Rowe, no sólo fue filmada en 35 mm, sino que tiene planos en su mayoría generales y de minutos de duración. Esto le da un tono contemplativo y similar a algunas películas europeas, eso me hizo pensar en el trabajo de Guadagnino -A Bigger Splash (2015) principalmente y Call Me By Your Name (2017) en menor medida-, aunque probablemente puedan trazarse referencias al cine europeo de otras décadas. Esa sensación placentera también la da el sonido de las olas y el viento en la playa, principal y única locación de la película. 



Danyka presenta un tipo de cine particular, parecido en duración  y sensaciones al de Hong Sang-Soo por ejemplo. Por lo tanto probablemente divida aguas -recomiendo no ver las nefastas "críticas" en Film Affinity o IMDb-. Al ser un cine tan idiosincrático, no importan demasiado los argumentos que se puedan dar a favor de la película sino que simplemente debo confesar mi pasión por ese tipo de cine. Creo, además, que es una película adecuada para estos tiempos, donde la mayoría de nosotros no pisamos una playa más de un año. También, debo confesar, me trajo recuerdos personales bastante agradables y me fue bastante fácil comprender lo que pensaba Armando sin que tuviera que decir nada.  


Mi Calificación: 8 (ocho) Muy Buena

miércoles, 5 de mayo de 2021

Retro Reseña - Harlan County U.S.A. (1976)

 

Harlan County U.S.A. (1976):


Duración: 103 Minutos

Dirección: Barbara Kopple

Protagonistas: Norman Yarborough

Houston Elmore 

Lois Scott



Ficha en IMDb 

Ficha en Wikipedia


Este documental ganador del Oscar retrata la Huelga de Brookside de 1973, protagonizada por mineros Harlan County, Kentucky. Barbara Kopple, su directora, ganó otro Oscar en la misma categoría por American Dream (1990) que retrata una huelga de trabajadores de la Industria de procesamiento de la carne. La cineasta sigue activa, siendo sus últimos proyectos del año 2019. 



¿Cuánto puede costar tener condiciones salubres de trabajo, prácticas laborales justas y un sueldo acorde a la inflación? Para los mineros de Harlan County sus vidas.

Los operadores y dueños de minas de carbón ya tenían sangre en sus manos por la Guerra de Harlan County en los años treinta -si, fue una guerra-, y en 1973 volvieron a manchar sus manos con sangre por el asesinato de Lawrence Jones, dejando a su viuda a su esposa de 16 años con hijo de cinco meses. A nivel nacional se venía del Mannington Mine Disaster en 1968, donde murieron 78 mineros por trabajar en una mina que no debía estar habilitada y en 1969 del asesinato de Joseph Yablonski -candidato opuesto al entregador "Tony" Boyle. En este caso, quien manchó sus manos con sangre, fue la Duke Power Company, que pretendía imponer una clausula de no-huelga en el nuevo contrato laboral y brindaba casas sin plomería y agua corriente a sus trabajadores -además de negar los efectos de la neumoconiosis en los trabajadores del carbón-. Hablando de costos, la empresa -cuyas ganancias incrementaron un 170% ese año- no reparó en gastos al contratar rompehuelgas armados durante el período de 13 meses que duró la huelga, mientras afirmaba no poder pagar salarios por arriba del costo de vida anual. 



También me pregunto: ¿cuánto está dispuesto a sacrificar un director o directora para filmar su película? Barbara Kopple y su camarógrafo Hart Perry fueron golpeados por rompehuelgas e incluso siguieron filmando escenas donde estos "gun thugs" empezaron a disparar. De hecho la presencia de la cámara no sólo hacía que los rompehuelgas escondieran sus armas, sino que tuvo el efecto de reducir la violencia. La directora además confrontó a Basil Collins, el líder de los rompehuelgas. A modo de contraste podemos decir que en estos tiempos -salvo honrosas excepciones- cuando algo le cuesta un poco de trabajo a un director, simplemente recurre al CGI. El trabajo de la directora y su camarógrafo implicó horas y horas de convivencia con los trabajadores y sus familias, diálogos con los rompehuelgas, la policía y viajes. Por otro lado también muestra la importancia de las mujeres de los mineros en la huelga, que fue uno de los más duros: desde participar en los piquetes y recaudar fondos hasta generar una línea de defensa de primera línea contra la violencia de los rompehuelgas. 



Debo confesar que a priori no me sentía demasiado atraído por el plot line del documental porque imaginaba que iba a ser como esas imágenes mal filmadas de los noticieros sobre protestas que en realidad dicen muy poco. No obstante sabía que esta película venía muy recomendada. Finalmente encontré algo completamente distinto a lo que esperaba: un documental que me conmovió hasta las lágrimas más de una vez, inflamó mi corazón de pasión y retrató como pocas películas a los trabajadores desde un punto de vista completamente humano y empático. Tiene, además, escenas mágicas como la del diálogo entre un trabajador minero y un policía neoyorquino durante el piquete en la bolsa de valores. Pero lo más importante de este documental es la pregunta siempre latente: Which side are you on?  


sábado, 10 de abril de 2021

Shiva Baby (2020): 


Duración: 77 Minutos

Dirección: Emma Seligman

Guión: Emma Seligman

Protagonistas: Rachel Sennott

Molly Gordon

Danny Deferrari

Ficha en IMDb

Ficha en Wikipedia (en inglés)

El 2021 nos trajo -al gran público- esta película que representa el debut directorial de Emma Seligman. Shiva Baby proviene de su corto homónimo del año 2018, que con Void representan los primeros pasos de una directora prometedora. 



Shiva Baby suele ser definida en páginas de cine como una comedia a secas, lo cual no cuaja del todo. Es una película que no da respiros y eso, sumado a una particular edición (Hanna A. Park), mezcla de sonido (Matthew Bunker) y música (Ariel Marx), la convierte en un thriller psicológico. La edición y la música le dan una sensación punzante: es una película que nos presiona y encierra en un ambiente aparentemente pequeño y lleno de frenemies. Así por momentos nos reímos y por otros nos ponemos ansiosxs junto a la protagonista. En esto punto deberíamos agradecerle el enfoque subjetivo e íntimo con que acompañamos a Danielle a Maria Rusche, la directora de fotografía. Más allá de los merecidos y justificados elogios a estos rubros el gran sostén de la película es el guión quirúrgico de Seligman. Los diálogos convierten a los invitados del Shiva en interrogadores profesionales y a la protagonista en la sospechosa inteligente y elusiva. 



Los personajes secundarios parecen extraídos de una pesadilla hija de El bebé de Rosemary y Psicosis. Son gente que tiene buenas intenciones pero toquetones, poco medidxs en las palabras y glaciales cuando así lo quieren. En este punto hay que señalar que la historia probablemente funcione dentro de un grupo etáreo en particular -dentro del que me encuentro-: aquel que sufre por la incertidumbre de su destino académico, romántico, económico y laboral. Danielle se siente ahogada por un entorno donde es constantemente medida y comparada con personas de su edad de mayor "éxito". Encarnando a Danielle, Rachel Sennot tiene un trabajo que podría pensarse como irregular. Si pensamos su performance de esta manera probablemente tenga que ver con su tono. La actriz tiene una forma muy particular de expresarse, por lo que su trabajo requiere cierta exégesis por parte del espectador. Haciendo ese ejercicio podemos ver los matices de la actriz. Otras actuaciones dignas de mención son las de Polly Draper y Fred Melamed como los padres de la protagonista, quienes aportan neurotismo y comedy beats. Las demás actuaciones probablemente no estarían o están mal pero responden a personajes unidimensionales. 



Shiva Baby es una sorpresa y a la vez no, porque es una película que circuló en festivales y tiene muy buena puntuación en Letterboxd -red que exitosamente la difundió y publicó una entrevista a la directora-. Si resulta sorprendente la cuestión de que es una película posible -como diría Calori-: fue realizada con el escandalosamente bajo presupuesto de 225.000 dólares. Esto demuestra que con un gran guión  el 70% de la calidad de la película está asegurada. No obstante ya hablé de la calidad de su manufactura, y en ese sentido no quiero desmerecer ese aspecto de la cinta. Lo único que podría objetar a la película es la duración de algunas escenas que probablemente habrían sido mejor cocinadas a un fuego más lento. Sin embargo es un filme independiente bastante increíble de una promising young woman. 


Mi Calificación: 7 (siete) Buena

domingo, 28 de marzo de 2021

Retro Reseña - Showgirls (1995)

 

Showgirls (1995): 


Duración: 128 Minutos

Dirección: Paul Verhoeven 

Guión: Joe Eszterhas

Protagonistas: Elizabeth Berkley

Kyle MacLachlan

Gina Gershon


Ficha en IMDb

Ficha en Wikipedia


Considerada como una de las peores películas de la historia del cine, Showgirls tuvo su revancha con la taquilla y la crítica con el pasar de los años. Así fue reconsiderada por directores y críticos y se volvió una película de culto. También tuvo su documental en el BAFICI este año, llamado You Don't Nomi (McHale, 2019). 



Showgirls suele ser catalogada como un drama erótico y sencillamente no funciona en ninguno de esos dos aspectos. El drama termina ahogado en la superficialidad de los personajes -escritos desde una perspectiva claramente masculina, y por alguien que probablemente no haya interactuado nunca con una mujer-, y en la banalización de conflictos. Las escenas eróticas son a la vez excesivamente gráficas y camp, también abundando tanto las escenas de desnudos que la película parece volverse una lección de anatomía. Estas escenas también tienen como objetivo provocar -similar a lo que hace Verhoeven con la violencia en Total Recall (1990) y, si une presenta una lectura generosa, cierto estilo satírico. De todas maneras me parece importante no repetir la idea de sátira, porque si esa lectura es posible, parece encontrarse más en la mezcla entre sexo, entretenimiento y ambición de Las Vegas vista desde la perspectiva del director. Lo único erótico en esta ciudad es el dinero: no hay motivación ulterior. Pero incluso el dinero y sus resultados se ven artificiales: como la Ferrari de Zack, o incluso su piscina con unas palmeras de neón de mal gusto. El champagne más caro es incluso desperdiciado en la infame escena del "dolphin f*ck", teniendo así ninguna de esas cosas valor. 



Hablando nuevamente del drama hay que señalar que este no es ayudado para nada por la actuación de Elizabeth Berkley, que siempre está a volumen 11. Aún siendo su perfomance cegadora -en el mal sentido- como las luces de Las Vegas, la actriz tiene algún momento de lucidez y una buena preparación física. Pero sus sueños actorales quedaron frustrados como los de Nomi. Creo importante señalar que Gina Gerson -como Cristal Connors- tiene un buen trabajo porque abraza el sinsentido de la película y puede decir sin vacilar que amaba comer comida para perros -¿quién puede resultar creíble diciendo ese diálogo-. De hecho, probablemente la relación entre Cristal y Nomi sea de las más interesantes de la película por su homoerotismo: quienes estamos más allá de la heteronormatividad podemos ver los urgentes deseos que parecen tener ciertos villanos y héroes de besarse.  Por supuesto que otros personajes son completamente irrelevantes, y sus historias no concluyen. Kyle McLachlan compone el terceto, pero quienes lo conocimos en Dune (Lynch, 1984) sabemos de su pasión secreta por malas películas, y ¿lo perdonamos? 



Muchas escenas y aspectos de Showgirls han sido malinterpretados, como la primera escena, o su valor de producción. En la primera escena Nomi tira sus papas en un ataque de ira, lo que realmente resulta muy cómico, pero tiene que ver con una reacción nerviosa por haber sido robada y tener un pasado traumático. ¿Eso justifica la extraña actuación? Por supuesto que no, pero Berkley es consecuente con ese modo de actuar durante toda la película. Segundo: suele criticarse el valor de producción -entre cuarenta y cuarenta y cinco millones de dólares- pero sinceramente parece bien gastado. Los escenarios donde Nomi baila son increíbles -en tamaño y lógica visual-, y resaltan lo ridículo y el mal gusto de los shows de casinos. Así, el diseño de producción es exactamente lo que esperamos de Las Vegas y parece una combinación entre Golpe al Corazón (Coppola, 1982) y Casino (Scorsese, 1995). También disfruté mucho de la fotografía -Jost Vacano, DP de Das Boot (Petersen, 1981) y Total Recall (Verhoeven, 1990) entre otras-, la cual no tiene casi tomas con luz natural y sin embargo nunca falla en mostrar a Nomi en todo su esplendor. Siendo sincero no puedo decir que Showgirls sea una obra de arte incomprendida -aunque suele ser intencionadamente malinterpretada-, pero tiene 128 minutos de entretenimiento y para ello contribuye la comedia intencionada como inintencionada y un sólido aspecto visual. 

domingo, 28 de febrero de 2021

Retro Reseña - Braindead (1992)

 

Braindead (1992):


Duración: 104 Minutos

Dirección: Peter Jackson

Guión: Stephen Sinclair

Peter Jackson

Frances Walsh

Protagonistas: Timothy Balme

Diana Peñalber

Elizabeth Moody


Ficha en IMDb

Ficha en Wikipedia


Bastante antes de los 17 Oscars por la trilogía del Señor de los Anillos, Peter Jackson se dedicó al cine de género con películas como Bad Taste (1987) -su ópera prima-, la película que hoy estoy analizando y The Frighteners (1996). Braindead fue un fracaso en taquilla -recaudó menos de la décima parte de su prespuesto- y fue prohibida en distintos países para luego ganar un muy merecido status de culto.



Dada la pequeñez de la película, no puedo no ver a un Jackson cinéfilo y apasionado del terror haciendo lo que sea para rodar. La introducción del mono-rata de Sumatra con un atípico pero bello stop motion me hace trazar un paralelo con el Burton de sus inicios: ambos jóvenes creativos con mucho amor por sus proyectos y dándoles su craft personal. Braindead es un desfile de referencias al cine de género pero con un twist. Así, si bien el humor está inspirado en Evil Dead, aquí este es llevado hasta sus últimas consecuencias. Algunos encuadres y escenas también parecen dialogar con Romero, pero con una plasticidad diferente. De todos modos es importante señalar que la película es única: incluso habiéndola visto 29 años después de su estreno, tiene cosas que no he visto en ninguna otra cinta de zombies de los últimos años. El honor de ser una de las películas más sangrientas de todos los tiempos está bien ganado, y en ese sentido no sólo generan repulsión ciertas escenas sino también carcajadas. 



Las actuaciones son más bien camp, tono que también se ver reflejado en la construcción de personajes. Eso, sin embargo, no impide que el guion tenga distintas capas. La relación entre Lionel y su madre nos hace pensar en The Birds (Hitchcock, 1963) y Psycho (Hitchcock, 1960). Por lo tanto tenemos un background psicológico para explorar y que hará que nuestro personaje principal pueda evolucionar. Tenemos esa cuestión edípico-freudiana en el medio de la historia, pero también temas como nuestras obligaciones para con otras personas, las responsabilidades morales que tenemos que asumir y la idea del nido vacío. 



Los subtextos sin embargo no imposibilitan que Braindead sea un película trepidante, dándonos poco espacio para respirar y procesar lo que vemos. A pesar del ritmo rápido, las escenas de acción están tan bien coreografiadas que parecen naturales. Jackson también se da el lujo de homenajear al cine de artes marciales con un padre pateando zombies. El gusto por esta película, uno adquirido por supuesto, también está en el hermoso body horror y gore que nos propone. Este deleite visual no sería posible sin el esforzado de trabajo del departamento de dirección de arte (Ed Mulholand), diseño de producción (Kevin Leonard-Jones) y por último pero no menos importante: maquillaje. De esta forma tenemos todo tipo de ingeniosas amputaciones, vísceras que se mueven -si, se mueven- y una mezcla entre sangre, huesos y tendones desparramados por doquier. En ciertos momentos de la vida se vuelve necesario ver lo cómico en lo trágico, y en ese sentido tenemos la ventaja de poder abrazar un súbgenero poco conocido y reconocido como es la comedia de terror. Aceptando ese punto de vista la vida se hace más tolerable, y eso nos lleva a que agradezcamos que existen películas como esta.   

viernes, 19 de febrero de 2021

 

Canción sin nombre (2019):


Duración: 97 Minutos

Dirección: Melina León

Guión: Melina León

Michael J. White

Protagonistas: Pamela Mendoza

Tommy Parraga

Lucio Rojas


Ficha en IMDb

Ficha en Wikipedia


Película peruana nominada a la Cámara de Oro (Mejor Ópera Prima) en el Festival de Cannes. Llega a toda latinoamerica años después de su estreno, situación similar a la de Retablo (Delgado-Aparicio, 2017). Ambas de hecho están disponibles para verlas por su inclusión en el catálogo de Netflix. Curiosamente la cinta de Melisa León es distribuida por Tondero, productora de dudosa reputación que nos trajo películas como Asu Mare I,II, Locos de Amor I, II, o El Gran León -si, una remake de Corazón de León aunque usted no lo crea-, pero que también fue responsable por Magallanes (Del Solar, 2015).

 


Fernanda Solórzano en su review señaló la ineludible remisión a Roma (Cuarón, 2018) que nos trae la película. Por supuesto que las diferencias de presupuesto entre ambas son completamente inconmensurables, pero las escenas de parto sin dudas comparten similitudes: en ambas la cámara parece tener casi la misma intención y posicionamiento. Creo, no obstante, que Canción sin Nombre se las ingenia muy bien para su más que módico presupuesto. Las escenas de exteriores de Ayacucho se ven muy bien, ayudadas por esa niebla característica de Perú, y la escena de Iquitos realmente la vuelve un lujo. No obstante, la película no parece filmada para turistas: si bien hay danzantes de tijeras estos no hacen una gran exhibición de su habilidad. Y si bien las secuencias que nos muestran bailes, canciones y la vida ayacuchana se desvían un poco de la trama, son bastante sobrias. Si se lamenta la carencia de color cuando aparecen los danzantes, porque suelen usar una vestimenta hermosamente colorida. 



Respecto a la fotografía -del experimentado Inti Briones- tengo mis reservas: primero que nada no entiendo la elección del formato 1.33:1, y luego siento que al usar el blanco y negro nos perdemos un poco del "ritmo, color y sabor" que caracteriza a Perú, citando a Eva Ayllón. Es indudable que tiene tomas donde la luz está bien trabajada y la composición del plano también, pero a nivel global es algo irregular. En ese sentido tampoco ayuda al ya lento ritmo de la película ciertos travellings descriptivos. Algo que no falla es la música (Pauchi Sasaki) que ayuda a la perfección a la construcción de un ambiente que oscila entre drama y thriller -agradezo esa oscilación-, y nos hace disfrutar de música tradicional. Probablemente la película sea mejor entendida por personas que conocen la historia del Perú y/o son peruanos. Un ejemplo de eso es el diario donde trabaja Pedro (bien intepretado por Tommy Párraga) llamado La Reforma, en una clara referencia al diario La República -aquel que sacara la tapa de su diario completamente en blanco luego del autogolpe de Fujimori y la intervención de los diarios- y el contexto multicapa que nos muestra a un Alan García en su primera presidencia en tiempos de hiperinflación y en uno de los momentos más complejos de la lucha contra el terrorismo. Respecto a este último punto es digno de mención su enfoque relativamente sutil respecto a Sendero Luminoso. Además en el centro de la trama está la valiente denuncia del robo de niños en democracia. 



Por último, y para cerrar esta extensa crítica, es fundamental señalar la gran actuación de Pamela Mendoza en un rol completamente creíble, y cuya desesperación nos produce dolor y ansiedad. Incursionar en cines distintos es bastante complejo, y la adaptación a su atmósfera es similar a la adaptación a la altura: lleva su tiempo y su procesamiento. No obstante, esa adaptación y el alejamiento inicial que producen ciertas decisiones estéticas y técnicas, es recompensada con una película que probablemente no vayan a olvidar, y eso es mucho decir para días y años como estos. 


Mi Calificación: 7 (siete) Buena