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jueves, 30 de noviembre de 2017

Asesinato en el Expreso de Oriente (2017):
-Murder in the Orient Express-

Duración: 114 Minutos
Director/a: Kenneth Branagh
Guión: Michael Green
Actores/actrices: Kenneth Branagh (Enrique V, Frankenstein de Mary Shelley, Mi Semana con Marilyn) 
Daisy Ridley
Johnny Depp


Ficha en IMDb
Ficha en Wikipedia

Thriller basado en la novela homónima de Agatha Christie, que ya había sido adaptada a la gran pantalla en 1974, con la dirección de Sidney Lumet y un elenco de astros que incluía a Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Sean Connery y Vanessa Redgrave entre otros. Kenneth Branagh dirige y protagoniza la cinta, al mejor estilo Orson Welles (comparte con el director haber sido nominado por una misma película al Oscar de Mejor Actor y Mejor Director). Filmada en el particular formato de 65 milímetros.


Díficilmente haya algo más narcisista que un director que a su vez protagoniza su film y elige el rol del gran detective, hecho más que perdonable por el buen trabajo que Kenneth Branagh realiza en Asesinato en el Expreso de Oriente. La cuarta adaptación de la novela de Agatha Christie presenta un ritmo atrapante pero irregular -se sienten por momentos los 114 minutos- con un final excesivamente retorcido que hace sentir el peso del añejamiento de la historia. Sumado, claro a un héroe impoluto, cuyos razonamientos se acercan más al procesador de una computadora que al de un ser humano. Es inevitable ahora detenerme un poco en el procedimiento formal. La escena donde Hercule Poirot, mira a los potenciales sospechos, que a su vez aparece en el trailer, está magníficamente resuelta a través de un plano subjetivo -una ocularización interna- y un bello travelling que sigue mediante paneos cortos la mirada de los sospechosos anclandose brevemente en cada uno. Aquí y en otras ocularizaciones internas primarias el espectador se vuelve al mismo tiempo detective, esto también gracias a la focalización interna fija -conocemos solamente lo que sabe Hercule-. Otra escena deliciosamente resuelta es aquella donde Hercule y el Dr. Arbuthnot entran al cuarto de Ratchett, aquí vemos la acción desde arriba gracias a un plano cenital, cosa que nos dificulta algo la visión, pero estiliza mucho la escena.


Otro mérito del director son los flashbacks en blanco y negro, hermoso desempolvamiento de un recurso más bien clásico pero que dota los hechos de una poesía inigualable, además de facilitar la ubicación temporal al espectador. Michelle Pfeiffer es la gran acompañante de Branagh, curiosamente en un papel que parece algo autobiográfico -juega con la idea de volver a actuar, actividad que había abandonado para ser madre-. Tristemente debemos lamentar la poca filmación en locación y el uso demasiado generoso del CGI, aspecto visual que a pesar de todo está guiado por un buen trabajo fotográfico (Haris Zambarloukos). Hay que decir que la composición de ciertos cuadros, especialmente las escenas donde Poirot enfrenta a los sospechosos, cuentan con una pulcra y compleja puesta en escena.
Asesinato en el Expreso de Oriente, da la sensación de solidez, y buena resolución en general, a pesar de las limitaciones de un género que está lejos de sus días de gloria y una historia a la que le pesa el paso del tiempo.

Mi Calificación: 7 (siete) Buena



lunes, 27 de noviembre de 2017


Brian De Palma: Manierismo Popular

Inspirado en el ciclo de Brian De Palma presentado el mes saliente en el Centro Cultural San Martín me sentí motivado para hablar de un director que incluye un lenguaje fílmico personal en películas altamente populares. Quizás ahora un poco olvidado por el público general, De Palma es un director que sigue activo -está desarrollando dos películas: Venice Beach y Domino- y tiene una filmografía prolífica como diversa.  

El director con casi cincuenta años de carrera realizando largometrajes, dirigió desde películas de terror como Carrie (1976) -adaptación del libro de Stephen King-, de mafiosos como Scarface (1983), Los Intocables (1987) y Carlito's Way (1993), thrillers como Obsession (1976) y Blow Out (1981) y hasta un thriller erótico bastante bizarro como puede ser Vestida para Matar (1980).


Siendo caracterizado por su estilo "voyeur" -término correcto para describir escenas soft-porn presentes por ejemplo en Carrie, Blow Out y Vestida para Matar- tiene la particularidad de tener un lenguaje audiovisual bastante personal, introducido en historias destinadas a captar un público masivo y tener éxito de taquilla. Caso ejemplar es el de Misión Imposible, que recaudó 457 millones de dólares aproximadamente ¿Qué hace del director un autor? Su estilo "manierista" le da frescura a historias algo simples o forzadas, o que simplemente quedaron desactualizadas parcialmente por el paso del tiempo. Hay ciertos elementos magníficamente introducidos a lo largo de su filmografía tales como las escenas de persecución -una de las más interesantes es la de Vestida para Matar, que transcurre en un Museo y la protagoniza Angie Dickinson, pero también presentes en Obsession, o Blow Out-. La brutalidad, la sangre y el sexo son constantes estilizadas en sus películas, donde se presentan asesinos psicópatas como el Doctor Robert Elliott (Michael Cane) o Burke (John Litgow). Señalamos su manierismo -entendido como una reinterpretación personal de elementos clásicos- por la utilización de particulares recursos audiovisuales como: el movimiento circular de la cámara en escenas importantes -como en el final de Obsession, o el baile en Carrie-, el juego con el sonido -cambios repentinos de auricularización espectatorial a interna- y la evidenciación de su funcionamiento -es el caso de Blow Out, donde Jack (John Travolta) trabaja como sonidista- y el uso del flou. El uso de travellings extraños y rápidos y la maestría del montaje alternado son otras características de un director que además domina perfectamente el suspenso.

La pregnancia de las imágenes de Carrie, y la magnífica utilización
de recursos como el montaje alternado, la dilatación y el viraje al rojo de la fotografía
convierten la coronación de Carrie White en una escena clásica del cine que nunca pierde actualidad.
Otra técnica común del maestro es la dilatación -cámara lenta-, todos elementos empleados de forma sutil en historias de finalidad comercial y éxitos de taquilla. La maestría que tiene el director sobre tales recursos decantan en increíbles escenas finales -o que generan un giro en el argumento- que impregnan la mente del espectador tales como la escena donde Tony Montana enfrenta a sus asesinos en Scarface, la escena del baile de Carrie o el final de Blow Out. Algo muy curioso es su utilización del elemento onírico -sueño- para shockear al espectador, no porque sea un recurso muy raro, sino porque sigue impresionando al público actual, que definitivamente no contaba con la utilización de tal recurso. Obsession, tiene una rareza: es una de las pocas películas del director que no presenta las lascivas y cosificadoras escenas de desnudo femenino, presentes en gran parte de su filmografía. La intriga y el suspenso de sus películas también está dado por un manejo pulcro de las narrativas -un gran ejemplo es la articulación de flashbacks de Snake Eyes (1998)-, que si bien pueden resultar algo ridículas por momentos, siempre mantienen cautivo al espectador.
Brian De Palma, es un director que mezcla perfectamente historias atractivas al gran público con un particular estilo audiovisual manierista, lo que lo convierte en un director para repasar si se lo conoce o para analizar si se desconoce su basta obra. Como plus, el director de 77 años, trabajó con figuras como John Travolta (Carrie, Blow Out), Al Pacino (Scarface, Carlito's Way), Robert DeNiro (Hola Mamá, Los Intocables, entre otras) y hasta el legendario Kirk Douglas (La Furia y Home Movies).
Otra imagen que invadió el subconciente de todo cinéfilo
es la de Scarface donde Tony Montana enfrenta a sus asesinos
con la icónica frase: "Say hello to my little friend", escena que fue
parodiada y refenciada en series y películas hasta el hartazgo -recuerdo particularmente
ahora su reactualización en la quinta temporada de Breaking Bad, donde Walter junto a su hijo
Junior mira la película, mientras su esposa Skyler mira preocupada como Walter parece convertirse en Tony.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Victoria y Abdul (2017):
-Victoria and Abdul-

Duración: 111 Minutos
Director/a: Stephen Frears
Guión: Lee Hall
Actores/actrices: Judi Dench (Shakespeare Apasionado; 007: XVII, XVIII, XIX, XX, XXI, XXII, XIII; Philomena)
Ali Fazal (3 Idiotas, For Here or to Go?, Happy Bhag Jayegi)
Eddie Izzard (Ahora son 13, Operación Valquiria, Absolutely Anything)


Biopic dramático sobre la relación de amistad entre la Reina Victoria y su sirviente indio Abdul Karim. Filmada en la que fuera la residencia real de la Reina Victoria, Osbourne House y en la Isla Wight. La cinta de Frears, fue criticada por buena parte de la crítica -justamente- por amenizar el colonialismo británico y mostrar un servilismo ingenuo por parte de Abdul. Como dato curioso: no es la primera vez que Judi Dench interpreta a una reina, ganó el Oscar a Mejor Actriz de Reparto por representar a Elizabeth I en Shakespeare Apasionado. 


46 años pasaron de la primera película de Frears, Gumshoe de 1971, y nos encontramos muy lejos de una historia como la de Mi Bella Lavandería (1985), Victoria y Abdul responde más al estilo de una excelentísima película suya como La Reina (2006) -por el tema principalmente, no tanto por su sentido crítico- o Florence Foster Jenkins (2017). Podemos decir que la historia aquí mostrada es evidentemente edulcorada, pero éste edulcoramiento no se presenta artificialmente, sino que resulta conmovedor y logra generar una emoción real en el espectador. Probablemente lo que triunfa de la historia es su tono: su estilo cómico y lenguaje honesto, construyendo personajes con los que es fácil empatizar. Sin dudas el personaje de mayor profundidad es el de la Reina Victoria, que está solidamente interpretada por Judi Dench, mientras que también destaca Eddie Izzard como su hijo Bertie. 


Algo que caracteriza a la película es su esplendor y abundancia, las magníficas locaciones y su increíble diseño de producción (Alan MacDonald) generan un gran deleite visual. Todo ésto ordenado en grandes puestas en escena con desfiles coreográficos de una inmensidad de cuerpos. La atmósfera a la cual somos introducidos como espectadores recuerda a esa fascinación típica de nuestra niñez, donde todo parecía gigante y fabuloso. Además de los ya mencionados aspectos estéticos, hay también un destacado trabajo de vestuario (Consolata Boyle). A nivel ideológico algunas cosas resultan bastante extrañas, más para un espectador cuyo país fue colonizado, esto es: la mansa sumisión de un sirviente indio para con el imperio dominador, la visión aparentemente tolerante y sabia de una reina para con una de sus colonias o cierta reflexión sobre lo complejo de detentar un cargo que no debería existir en países donde se consideran a todos los hombres como iguales. Los aspectos ideológicos en éste caso quizás no deban nublar completamente la totalidad película en sí, ya que ella desde su comienzo se responsabiliza de contar una historia y no tanto de su precisión histórica o profundidad política. 

Puesta en escena en estado puro. Aquí hay apenas un pequeña
muestra de la complejidad de cada escena "real", donde el desfile
de cientos de cuerpos se produce a través de una estudiada coreografía.
Victoria y Abdul es una película de impresionante belleza estética, que juega con ciertas convenciones humanas y reflexiona ligeramente sobre el carácter construido de cierto pretendido exotismo. Ideológicamente no resiste un análisis muy profundo, y posee algunas imprecisiones históricas importantes, pero aplicar una lectura historicista sobre ella no tiene en cuenta la premisa principal de la cinta: contar una historia. Queda sin embargo al arbitrio de cada espectador y espectadora como leer esta película.

Mi Calificación: 7 (siete) Buena 


sábado, 4 de noviembre de 2017

Barry Seal: Sólo en América (2017):
-American Made-

Duración: 115 Minutos
Director/a: Doug Liman
Guión: Gary Spinelli
Actores/actrices: Tom Cruise
Domhnall Gleeson
Sarah Wright (Touchback; 21, La Gran Fiesta; La Peor Noche de mi Vida)


Ficha en IMDb
Ficha en Wikipedia



"Biopic" sobre el piloto Adler Berriman "Barry" Seal, quien fuera distribuidor de droga para el cartel de Medellín. Quizás sea mejor catalogar al film como una historia de acción inspirada en la vida de "Barry" por las distintas imprecisiones del relato y sus "vuelos" narrativos. Doug Liman, es un viejo conocido de películas del género, ya habiendo trabajado con Cruise en Al Filo del Mañana, por ejemplo.


La producción de películas de acción estadounidenses parecen estar guiadas principalmente por el aspecto cuantitativo y no cualitativo, dado que es un género muy demandado y que siempre cuenta con un público importante. Ésta situación resulta en que se utilice una fórmula genérica argumental o de construcción de personajes basadas en otras películas del género que resultaron exitosas. Principalmente prima la utilización de una forma clásica de relatar las historias, que afortunadamente Barry Seal deja de lado al menos parcialmente. El relato si bien tiene un punto cero -cuando el protagonista filma su historia- y utiliza una gran analepsis -flashback- para narrar su vida, tiene interrupciones a su linealidad mediante comentarios over -voz narradora conocida erróneamente como off- y pequeñas partes animadas que le dan cierta frescura, sumado a algunos frame stops -congelación del cuadro-. Inevitablemente éste modo de tramar nos recuerda a las formas de Scorcese en Goodfellas o Casino, es decir, no son nuevas, pero si resulta ingeniosa la apropiación de tales recursos de forma personal para anclarlos en una historia bastante clásica.


Dejando de lado las interesantes marcas enunciativas, Barry Seal también problematiza el género gracias a una cuota generosa de humor ácido e ironía. El gran score musical (Christophe Beck) contribuye al ritmo y estilo personal de la cinta. Respecto al ritmo fílmico podemos decir que la cinta cae en algo común del género: un comienzo bastante explosivo seguido de cierta caída para luego retomar vuelo, sin embargo la visualización del trabajo de Liman es placentero, teniendo en cuenta que la cinta dura casi dos horas. Las actuaciones muestran a un Cruise en un rol cómodo pero que no saca a relucir todo su potencial -quizás lo haga mejor en películas de ciencia ficción como Oblivion, por ejemplo- ni mucho menos, si hay un trabajo sólido de Domhnall Gleeson, su concesivo pero ambicioso jefe. Los roles femeninos de la cinta son bastante pobres, teniendo a Sarah Wright como simple acompañante de Cruise y la típica rubia estadounidense de cuerpo escultural. A nivel visual hay escenas de pilotaje bien logradas, y un estudiado diseño de producción (Dan Weil), todo ésto posible gracias al respaldo de una poderosa producción.


La gran virtud de Barry Seal: Sólo en América es eludir ciertos clichés narrativos comunes en las películas de su género, cosa que la convierte en una producción digna de ver. Su ideología quizás no escape tanto a la media de una cinta de acción, evidenciado en el pobre rol de la mujer, una imagen bastante peculiar de las revoluciones de América Central -supuestamente generadas por la Unión Soviética-, o una aparente apología del delito. Sin embargo esos aspectos presentan grises, y es importante cierta mirada irónica sobre ellos para hacer posible un visionado placentero, cosa que tampoco resulta dificultosa.

Mi Calificación: 6 (seis) Buena



jueves, 26 de octubre de 2017

El Seductor (2017): 
-The Beguiled-

Duración: 93 Minutos
Dirección: Sofía Coppola (Las Vírgenes Suicidas, Perdidos en Tokio, María Antonieta - La Reina Adolescente)
Guión: Sofía Coppola
Actores/actrices: Nicole Kidman
Kirsten Dunst
Colin Farrell




Ficha en IMDb
Ficha en Wikipedia

Drama escrito y dirigido por Sofía Coppola a su vez producido por el estudio American Zoetrope -compañía a cargo de ella y de su hermano Roman, fundado por el padre de ambos, la leyenda Francis Ford Coppola y el magnífico George Lucas-. El screenplay se basó en el libro A Painted Devil de Thomas P. Cullinan, y la cinta fue estrenada el 24 de mayo de este año en Cannes donde compitió por la Palma de Oro y ganó el premio a Mejor Director(a).

Un paneo vertical sobre árboles muy altos da comienzo al relato, mientras la cámara desciende podemos ver a una niña con una canasta caminando en un bosque. La escena parece evocar rápidamente al personaje de caperucita roja, y si desconocemos de que trata la película parecería que nos encontraríamos con algo orientado hacia el terror. Aquí vemos que Amy, interpretada por Oona Laurence está recogiendo hongos mientras canta una canción que se repetirá al menos dos veces más a lo largo de la historia. Ésta circularidad también se hace presente en una escena posterior en la que Amy nuevamente recogiendo hongos. Podemos decir que todo o casi todo está pensado en la película de Sofía Coppola. Me gustaría decir que todo está pensado, pero sin embargo hay un error algo burdo cuando Miss Farnsworth (Nicole Kidman) cose al cabo McBurney (Colin Farrell): ella no desinfecta la herida antes de coserla, ni mucho menos desinfecta el alfiler, sino que tira alcohol a la herida ya casi terminada la costura.


La película tiene un manejo de tiempos muy particular: podemos decir que toma sus respiraciones y es reflexiva, utiliza muy bellos planos descriptivos logrados por una gran fotografía -Philippe Le Sourd- presentando además un ritmo pausado hasta en la escena final del film donde percibimos un  travelling lento y un enfoque hacia el grupo de mujeres protagonistas sentadas en el porche, que por la disposición espacial de los cuerpos evoca una fotografía antigua. Claro que el encuadre de la escena final tiene otra complejidad y elementos que no evocaré para evitar spoilers. El estilo fílmico, señalado por un amigo como "teatral", recuerda respetuosamente a clásicos del cine norteamericano como La Loba (Wyler, 1941) o Meet me in St. Louis (Minelli, 1944). Una de las escenas centrales de El Seductor de hecho parece una actualización reestilizada y personal de la escena más importante y magistralmente lograda de la película de William Wyler. Mientras que el diseño de interiores recuerda a Meet me in St. Louis, si bien ésta última está ambientada a principios del siglo XX, mientras que la cinta de Coppola transcurre tres años después del inicio de la Guerra de Secesión.


The Beguiled, como otras películas norteamericanas foguea el mito de la hospitalidad sureña -también importante en La Loba- a la vez que sutilmente plantea al sur como la "tierra prometida". Los militares sureños son retratados como caballeros, mientras que los norteños parecen poseer cierto salvajismo. Sin embargo, el guión juega con los prejuicios irracionales sobre los bandos enfrentados y quiere resaltar una humanidad que trasciende la guerra. Respecto a la idealización de "Dixieland" podemos señalar que la directora fue acusada de "whitewashing" o blanqueo, por eliminar a un personaje de la novela que era una mujer esclava afroamericana. Además de elegir a Kirsten Dunst, actriz blanca, para el papel de una mujer "birracial". Kirsten Dunst, como todo el elenco tienen, a pesar de la problemática racial, destacados trabajos performativos en una trama con un sólido manejo de la tensión dramática y un giro argumental algo brusco. La ambientación, nos transporta exitosamente al sur secesionista, gracias principalmente al hecho de tener tomas exteriores en una casa de plantación en Louisiana e interiores en Nueva Orleans -casa de la actriz Jennifer Coolidge-. El vestuario (Stacey Battat) y la música (Laura Karpman Phoenix) contribuyen a esa verosimilitud que se desarrolla principalmente en una casa donde la guerra sólo se percibe a través de sonido off y soldados que pasan ocasionalmente.


La película de Sofía Coppola sigue su personal estilo, que puede generar amor u odio, El Seductor particularmente me generó amor, por su expresión reflexiva y estética alternativa. La visión femenina predominante, si bien algo esencialista e idealizada, le da una perspectiva fresca a un Hollywood generalmente patriarcal y machista -actualmente evidenciado por "personas" como Harvey Weinstein-.   

Mi Calificación: 8 (ocho) Muy Buena

sábado, 14 de octubre de 2017

Blade Runner 2049 (2017):

Duración: 164 Minutos
Director/a: Denis Villeneuve
Guión: Hampton Fancher
Michael Green
Actores/actrices: Ryan Gosling 
Ana de Armas (El Lado Peligroso del Deseo, Exposed, Manos de Piedra)
Harrison Ford




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Ficha en Wikipedia

35 años después sale la sequela de la mítica película dirigida por Ridley Scott, ubicada narrativamente 30 años después de la primera historia. La idea de una secuela de Blade Runner se remonta a 1999, y como dato curioso, la fotografía principal de la película fue realizada en Budapest, capital de Hungría.

La amplitud de los planos, la utilización del virado a sepia y los múltiples
enmarcados de los personajes nos dan una sensación de monumentalidad, soledad
y desolación que nos conduce a un estado mental alterado en consonancia con la psiquis de K
Ir a ver la secuela de Blade Runner al cine es una experiencia sinceramente alucinante. La inmersión que nos provoca tanto el trabajo fotográfico como el sonoro es sólo comparable con grandes obras de la ciencia ficción tales como 2001: Odisea del Espacio o Solaris (Tarkovsky). Las imágenes, gracias a una magnífica fotografía (Roger Deakins) son hipnóticas, mientras que el sonido da una sensación envolvente a la vez que nos internaliza en un mundo demencial y en la psiquis del protagonista. No podemos sin embargo reducir los elogios de imagen y sonido sólo a éstos aspectos: la visual no sería lo que es sino tuviera un increíble diseño de producción (Dennis Gassner) y trabajo de arte (David Doran, Bence Erdelyi, Lydia Fry), mientras que el score de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch genera un entorno sobrecogedor.
A riesgo de detenernos demasiado en aspectos técnicos vale la pena destacar los magníficos juegos de acusmatización (voz sin cuerpo) y desacusmatización (corporalización de la voz) presentes en toda la película, sumado a la reflexión sobre la corporalidad y la acorporalidad de personajes signados por una biopolítica que tiene bastante que ver con nuestra temporalidad. Quizás no haya una reflexión profunda sobre el cuerpo de la mujer, que como en otras películas de ciencia ficción sigue siendo principalmente un objeto comercializable y de deseo masculino -si bien hay cierto tratamiento irónico-.

En una fotografía donde predominan los grises, cabe sin embargo
destacar el magnífico trabajo de puesta en escena, pareciendo
similar ésta construcción del espacio a Chernobyl o a una fotografía
de los campos de Tunguska luego de la caída del meteorito.
La intertextualidad con su cinta precursora, y los manejos de las luces hacen emocionar a los fans de una película predecesora que se convirtió gradualmente de culto. Respecto a la historia podemos señalar que presenta una idea fresca e interesante que no se puede acomodar del todo a una dinámica irregular. Algunas escenas -no son muchas sin embargo- se presentan con una dilatación innecesaria al ser reflexionadas post-visionado del film. Quienes llevan a cabo la historia, los actores, tienen un sólido trabajo general, destacándose un poco más Ryan Gosling (como K) y Robin Wright (como Joshi). También es importante destacar también un buen trabajo de Harrison Ford (como Deckard), al que los años parecen sentarle bien -a pesar de tener algunas escenas no muy bien resueltas-. No sólo los actores y actrices están respaldados y respaldadas por un buen guión, sino por la pensada estética de un sólido trabajo de vestuario (Renée April) como de peinado y maquillaje (Csilla Blake-Horváth, Lizzie Lawson). Insistiendo en lo visual, hay también un acertado trabajo de efectos especiales.

Ésta toma es una de las más reminiscentes a la película del '82
recordemos el importante trabajo de sombras de la primera, y
el particular uso de la luz, en escenas con éstas locaciones
se puede ver una estética demasiado similar a la película de Scott.
Sin embargo, como señaló Villeneuve en su entrevista con Flix
la estética general de la película es distinta a la original. En la ciudad
siguen predominando las características luces de neón y las proyecciones
3D que marcaron época, y aquí están bien incluídas.
El proceso de visionado de Blade Runner 2049, es algo que inevitablemente produce un cambio en el espectador. Luego de haber reseñado cerca de 280 películas, pocas veces puedo decir que experimenté algo así en el cine. No me queda otra cosa para señalar más que felicitar a Denis Villeneuve, el equipo técnico y los actores y actrices por ésta magnífica e irrepetible experiencia.

Mi Calificación: 8 (ocho) Muy Buena

jueves, 12 de octubre de 2017

El Muñeco de Nieve (2017):
-The Snowman-

Duración: 119 Minutos
Director/a: Tomas Alfredson (Four Shades of Brown, Criatura de la Noche, El Topo)
Guión: Hossein Amini
Peter Straughan
Actores/actrices: Michael Fassbender
Rebecca Ferguson 
Charlotte Gainsbourg



Ficha en IMDb
Ficha en Wikipedia (en Inglés)

Seis años pasaron del último trabajo como director de Tomas Alfredson. El director sueco, hermano de Daniel Alfredson e hijo Hans Alfredson, había adaptado exitosamente la novela "El Topo" de John LeCarré  con figuras como Gary Oldman, Colin Firth y Tom Hardy. Éste año, el sueco volvió a los thrillers, adaptando la novela "El Muñeco de Nieve" del escritor noruego Jo Nesbø, perteneciente a las "Harry Hole Series".

Algunos planos generales en exteriores dan un poder retórico
muy poderoso a las imágenes que no serían las mismas sin
locaciones tan hostiles al ser humano.
Probablemente sea inevitable referir a la novela y a la película como vinculada al mundo de la trilogía Millenium, tanto por sus películas suecas (las últimas dos dirigidas por Daniel, el hermano de Tomas), como por los exitosos libros de Stieg Larsson. La similitud entre ambos trabajos queda evidenciada por la estética -la selección de locaciones aisladas donde sucedió un crimen hace mucho tiempo- como por la narrativa: evidenciada en el carácter violento y despiadado de los personajes. A nivel fílmico, que es el que nos atañe, se puede apreciar una presentación similar de las ciudades: aquí Oslo, en la serie de Millenium Estocolmo, a través de cámaras aéreas que muestran la belleza de dos ciudades exóticas para un espectador latino. El contexto del relato que consiste en la presentación de los aspectos culturales de las ciudades también es un denominador común en los mencionados trabajos. Lo que caracteriza a El Muñeco de Nieve -paralelismos aparte- es ser un thriller bastante tradicional, con un uso abusivo del montaje alternado, pero con una historia llevadera. No podemos evitar señalar que a pesar de algunos errores, y el estilo muy clásico de policial, la historia genera cierta tensión e intriga. Interesante es para ésto, algunos falsos señuelos que da la historia, generando cierta imprevisibilidad.


Las locaciones, sin dudas son un elemento cuativador para el desarrollo de la historia, ya que nos acerca a una cultura ajena a la latina, con climas hostiles y una ciudad bellamente retratada. Todo éste complejo trabajo de rodar en lugares lejanos y con temperaturas bajo cero, evidencian una producción importante, sumada al heterogéneo grupo de actores y actrices que se da el lujo de tener entre otros a un poco reconocible Val Kilmer. Otro elemento interesante de la cinta es su música, que si bien cumple apenas el rol de partener de la historia, acompaña bien la narración. El sonido está correctamente trabajado, especialmente los off's que aportan tensión a distintas escenas.
Pensando en el espacio fílmico, podemos decir que cumple una función narrativa importante, casi tomando una ontología propia y un decisivo rol en las acciones. No podemos destacar en éste caso ninguna actuación brillante ni mucho menos, quizás oscurecidas por la acción.


El Muñeco de Nieve es un thriller bastante tradicional, con recursos efectistas más o menos eficientes. Su estilo, tiene ciertas similitudes a cosas ya vistas en la pantalla, sin embargo la historia logra atrapar al espectador, ayudado por locaciones que aportan cierto misterio y una buena banda sonora -aprovecho éste término discutido para incluir al sonido diegético y extradiegético-.

Mi Calificación: 6 (seis) Buena