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domingo, 31 de julio de 2022

 

Doble Función #3: PRIDE 

Hoy vamos a hablar del elefante en la habitación. Si me siguen en Instagram seguramente habrán notado la poca cantidad de contenido LGBT+ que he subido durante este mes, a pesar que la temática me toca a nivel personal. Probablemente haya dos motivos para eso: primero que la Marcha del Orgullo en Argentina se celebra en Noviembre, y segundo porque las marcas explotan este mes para vender cosas con arcoíris y cambian sus logos para poner al susodicho cuando en su vida contrataron a una persona de la comunidad. 

Pero bueno, dejemos mis ranteos para otro momento (?). A pesar de estas cosas, siempre es posible aprovechar determinadas fechas para generar un contenido realmente interesante para quienes me leen, escuchan o ven. Por eso, aunque prometí hablar de noir y spaghetti western, vamos a aprovechar la entrega de hoy para hacer un paréntesis y hablar de dos películas, si bien conocidas, diferentes. 


Películas (realmente) LGBT+:



Para empezar, me parece interesante mencionar por qué en Argentina se celebra la Marcha del Orgullo en Noviembre. Esto nos lleva a 1967, dos antes a la Revuelta de Stonewall, y a la época del onganiato en Argentina, una de las dictaduras más salvajes del país. En Gerli, Provincia de Buenos Aires, se fundaba el movimiento “Nuestro Mundo”, conocido como el primer “intento de organización homosexual en Argentina”. Sin embargo, no quiero profundizar demasiado al respecto, porque Sexo y Revolución de Ernesto Ardito trata muy bien el tema y también entrevisté a su director al respecto.


Yendo un poco más a lo que nos atañe, hacer una lista de películas LGBT+ interesantes es bastante complejo, dado que las más conocidas no fueron hechas por personas de la comunidad. Es por esa razón que todavía no me animé a hacer un video de Youtube sobre el asunto, pero la lista de películas que estuve armando durante estos años ya está bastante pulida. Al hablar en este newsletter sobre solamente dos películas, distintas orientaciones sexuales e identidades van a tener que quedar afuera, pero para tratar de compensar estas ausencias mencionaré algunos títulos que me parecen interesantes.
Si querés ver una película con un personaje bisexual como protagonista te recomendaría Cabaret (Fosse, 1972), si querés un personaje queer en el centro de la acción no está mal Titane (Ducournau, 2021). Si estás buscando personajes trans interpretados por personas trans la indicada es Tangerine (Baker, 2015) y si querés una con un personaje intersex podés acudir a XXY de la gran Lucía Puenzo. Hechas todas estas menciones, seguramente te diste cuenta que vamos a hablar de la “L” y la “G”. 



    


Si la película de Bemberg, estaba ambientada en México durante el siglo XVII, ahora pegamos un salto temporo-espacial y nos vamos a Buenos Aires en los años noventa. Allí, un loco hongkonés decidió hacer una de las películas más bellamente filmadas de todos los tiempos. Aquí los protagonistas son una pareja gay hongkonesa que intenta recomponer su relación en Buenos Aires. El retrato de la relación y el afecto que tienen entre ellos resulta sincero y realista -no como el de Call me by your name (Guadagnino, 2017). No es o, al menos, no parece una película pensada desde una perspectiva heterosexual o masculina-femenina. Por otro lado, Buenos Aires está filmada de una forma que nunca pude imaginar y, bajo la perspectiva de un extranjero, parece una ciudad completamente diferente. El encargado de la fotografía fue el australiano Christopher Doyle, habitual colaborador de Wong. A Doyle le debemos In the mood for love  y Chunking Express, pero también la remake de Psycho (Van Sandt, 1998). El australiano fotografió como nadie Puerto Madero, La Boca, Misiones, e incluso Rutas Provinciales. Dicho esto, con Happy Together no sólo tenemos una historia de amor poco idealizada, sino que también tenemos cierto ambiente onírico y por qué no, cine poético. 


¿Qué une a ambas películas? Principalmente que ambas están filmadas en Latinoamérica y que nos llevan a escenarios prácticamente impensados. Quizás aproveché el contraste entre protagonistas masculinos y femeninos, pero ambas películas nos hacen entender qué es el cine: la posibilidad de pensar lo (hasta ahora) impensable. Ambos directores atravesaron diversas dificultades para llevar a cabo sus proyectos, pero lo que importó al final fue la determinación que tenían para contar sus historias. El resto fue historia. 


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Hasta aquí llegó la edición de hoy ¿La disfrutaste?¿Sumaste películas a tu watchlist? Bueno, quizás sean demasiadas preguntas. Pero si las respuestas son afirmativas podes hacer muy feliz a alguien diciéndole que se puede suscribir aquí. También me podés escribir a este mismo mail si tenés comentarios, sugerencias o propuestas (? Si te interesó el tema y querés profundizar podés ver mi lista de Letterboxd de Películas LGBT+, ver mi video de Youtube sobre María Luisa Bemberg y mi Entrevista a Ernesto Ardito.  

sábado, 23 de julio de 2022

 

Doble Función #2: Stick it to the man!


Hoy voy a hablar de más íntimos deseos… ¿Te asustaste? No te asustes, están vinculados al cine y no al erótico. No suelo hablar mucho de mi vida, pero por ahora somos una pequeña familia en Doble Función y, por eso, les cuento esto. Probablemente sepan que estoy obsesionado con el cine y, uno de mis mayores deseos (hasta ahora trunco) es armar un cineclub. 


Estuve bastante cerca, y el primer mes del mismo iba a estar dedicado al cine Noir, el segundo a Blaxploitation y el tercero a Spaghetti Western. Como ese proyecto no pudo ser, voy a aprovechar para hablar de estos géneros, que me gustan bastante, por acá. 


Sin más preámbulos, en esta segunda edición, vamos a hablar de dos películas de un subgénero del exploitation. Si, adivinaste, son dos películas del blaxploitation. Así que ¡a la carga compañerxs! 


Algo habrán hecho:

 

En la edición anterior hablamos de una película de 1971, y de los conflictos raciales y políticos de esa era en Estados Unidos. 1971 también es el año de nacimiento del blaxploitation. El padre de la criatura fue Sweet Sweetback's Baadasssss Song del querido Melvin Van Peebles, que nos dejó el año pasado. Para esa época habían pocas películas protagonizadas por afroamericanos (Sidney Poitier era la excepción) y mucho menos dirigidas por afroamericanos (Oscar Micheaux era la excepción). Las race films, que empezaron en 1915, habían quedado atrás a principios de los 50. Por lo tanto, había un mercado completamente desatendido: el afroamericano. De esta forma, Van Peebles, con su propio dinero y un préstamo de Bill Cosby (miedito) filmó en 19 días su ópera prima. 


Sweet Sweetback’s estaba bastante lejos de ser un obra maestra, pero tenía un personaje que se rebelaba contra The Man (el hombre blanco o por qué no el racismo sistémico). Por ese motivo, la película de Van Peebles rompió la taquilla: le hablaba a un público al que (casi) nadie se había dirigido antes y menos de esa manera ¿Los estudios se volvieron menos racistas y empezaron a producir películas de autores afroamericanos? ¡Claro que no! Olieron guita, y empezaron a producir películas –generalmente thrillers- con protagonistas afroamericanos pero dirigidas por blancos. Ejemplos de estas películas son Foxy Brown (Hill, 1974) o Cleopatra Jones (Starrett, 1974). Quizás no sean lo mejor del subgénero... Esto no quita que hubiera directores afroamericanos autofinanciados como Gordon Parks, Gordon Parks Jr. y Fred Williamson, entre otros. Probablemente las mejores películas hayan sido dirigidas por afroamericanos, y en esos casos tenemos a Shaft (Parks, 1971), Superfly (Parks Jr. 1972), Blacula (Crain) y Cotton Comes to Harlem (Davis, 1970). 



 Las películas eran generalmente thrillers con protagonistas afroamericanos que solían ser policías, dealers, o proxenetas. Su objetivo era luchar contra la injusticia racial a su manera. El villano solía ser blanco, los soundtracks eran increíbles y, en general, las películas estaban filmadas en locación. También se caracterizaban por tener bastante sexo y violencia, como toda película exploitation de bien (?) Por las temáticas te habrás dado cuenta que era un subgénero que no ayudó demasiado a la comunidad afroamericana en la lucha contra los estereotipos raciales. Por eso, solían ser boicoteadas por los activistas de la época. El blaxploitation tuvo desafortunadamente una mecha bastante corta: los estudios destinaban presupuestos cada vez más pequeños y el tiempo de rodaje era cada vez menor. De esta forma, las audiencias se fueron cansado de estas películas y el boicot de los activistas se fue volviendo cada vez más fuerte. Para 1975 ya encontrábamos al género en decadencia, tanto por la calidad de las películas como por la decisión de las productoras (blancas) de abandonar el barco.

Policías que no son racistas:


Para la edición de hoy elegí dos películas del subgénero que tienen directores afroamericanos: Cotton comes to Harlem (Davies, 1970) y Shaft (Parks, 1971). Tenemos a una pareja de policías por un lado y a un policía solitario por el otro. Ambos intentan resolver crímenes sin preocuparse demasiado por el procedimiento. En las dos películas vemos cierta brutalidad policíaca y a protagonistas que son respetados por su experiencia en las calles de su ciudad. Esto hace que puedan operar con cierta tranquilidad. Shaft (1) por un lado, Grave Digger y Coffin Ed (2) por el otro, intentan proteger a sus comunidades de una guerra racial (1) y de una estafa de miles de dólares (2).


Como buena parte del blaxploitation, las dos películas tratan cuestiones políticas. Eso si, siempre desde sus idiosincracias: Shaft trata cuestiones de sexualidad, masculinidad y las dinámicas poder, mientras que Cotton comes to Harlem se enfoca en la situación cultural afroamericana, refiriéndose al movimiento Back to Africa y dando cuenta de la estética afroamericana de la época –que estaba inspirada en sus raíces africanas-. En lo que respecta al tono, la segunda tiene elementos de comedia que la hacen bastante fresca, mientras que la primera tiene un tono más solemne. 



Shaft no es una obra maestra: tenemos bastantes escenas dónde el protagonista no hace más que caminar de un lado a otro, y los diálogos entre los personajes son bastante parcos. No obstante, es realmente de otro mundo para esa época -y para la actual- ver a un protagonista afroamericano en una posición de poder y especialmente uno que tiene la presencia de Richard Roundtree. El actor se convirtió en un sex symbol de la comunidad y redefinió el concepto de black is beatiful. Dicho esto, sería injusto no reconocer el gran trabajo de vestuario que tiene la película. También te vas a encontrar con un gran soundtrack, pero con una mala edición de sonido. La producción seguía el, respetable, principio del DIY. A pesar de sus limitaciones también vas a encontrarte con locaciones interesantes y una buena fotografía. Lo que si no esperes algo con un ritmo trepidante. 



Con Cotton comes to Harlem si vas a encontrar algo un poco más inspirado. Tiene buenas escenas de acción -con una persecución maravillosa en el primer acto- y un humor bastante fluido. Personalmente creo que Cotton sirvió de inspiración a varias películas bastante posteriores, como Bad Boys (Bay, 1995) y Beverly Hills Cop (Brest, 1984). También vas a encontrar las mismas virtudes que tenía Shaft, pero amplificadas: tiene una fotografía y locaciones maravillosas. Por supuesto que nada es perfecto: como varias películas del género es bastante confusa a nivel narrativo y tiene un pacing irregular. 


A pesar de que estas películas tengan su contenido político este no se siente acartonado, y el principal objetivo que tienen es entretener a la audiencia. El blaxploitation, a pesar de sus contradicciones, logró llevar a la cultura afroamericana a lugares inusitados (como la pantalla grande) y a un público masivo. Sería difícil pensar la industria cultural afroamericana de nuestros tiempos sin el trabajo previo de pioneros que arriesgaron sus ahorros y reputaciones para poder contar sus historias.


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Hasta aquí llegó la edición de hoy... ¿La disfrutaste? ¿Sumaste películas a tu watchlist? Si ese es el caso te podés suscribir al newsletter aquí. Si te interesó el tema y querés profundizar podés escuchar el capítulo de The Tinsel Factory sobre Blaxploitation (en inglés) acá. O ver el siguiente documental (subtitulado al español). También tenés mi video de YouTube de películas con protagonistas afroamericanos. Ah! Y mi lista de Letterboxd.


domingo, 17 de julio de 2022

 

Doble Función #1: Identidades Desconocidas


En esta primera edición, vamos a hablar de dos películas que fueron un fracaso en taquilla, y posteriormente ganaron status de culto. Las películas son respectivamente de 1965 y 1971. Mientras que la primera era de un director ya bastante experimentado, la segunda era una película debut de un director que en ese momento no conocía ni su vieja (?) 


¿Son películas slowburn? Seguro ¿Son un poco arties e independientes? También. Bueno, no te vayas, te prometo que están buenas. 


Identidad, yo y roles sociales:


 Los años sesenta y setenta fueron años bastante movidos en Estados Unidos: fue la época del movimiento por los derechos civiles, la Guerra de Vietnam y hubo diversidad de asesinatos políticos. Era un período de formación de nuevas identidades y de cuestionamiento de las viejas. Mientras tanto, la ciencia ficción ya venía desde los años cincuenta preguntándose qué es el ser humano. Esa búsqueda se encontraba en películas como The Invasion of the Body Snatchers (Siegel, 1956).

Por otro lado, la posguerra fue un período de gran crecimiento económico en Estados Unidos. La población tuvo acceso a distintos bienes de consumo que antes estaban reservados solamente para algunos sectores sociales. Para 1964, Herbert Marcuse publica “El hombre unidimensional”, un libro que habla sobre cómo el progreso económico y técnico se ocupa de generar nuevas formas de dominación. Esa dominación se realizaba mediante herramientas que, a nivel potencial, deberían generar lo contrario. Así salieron películas que se preguntaban sobre la identidad del ser humano y el rol social de las personas en un sistema que no parecía prometer una existencia satisfactoria a nivel espiritual. Ejemplos paradigmáticos de esa búsqueda son dos películas que salieron el mismo año: Easy Rider (Hopper, 1969) y Midnight Cowboy (Schlesinger, 1969).  Las dos están protagonizadas por solitarios excluidos del sistema, y cuyos caminos no terminan del todo bien. Recordemos que para esa época el sueño hippie estaba llegando a su fin: primero por el caso Tate-LaBianca y luego por el asesinato de Meredith Hunter en el Altamont Speedway Free Festival. 

Realizada esta introducción histórica, las películas que elegí para esta edición son: son Seconds de John Frankenheimer y THX 1138 de George Lucas.

En las dos películas tenemos a protagonistas que tienen una vida “normal”: tienen trabajo estable, vivienda, y no cuestionan demasiado su existencia. Sus vidas se transforman cuando un hecho disruptivo les hace extrañarse de su vida y de su entorno. En Seconds tenemos a un empleado bancario, mientras que en THX a un operario que trabaja en una fábrica. El empleado bancario sencillamente está cansado de su vida habitual, mientras que el operario está inserto en una sociedad totalitaria movida únicamente por la producción y el consumo. 


En Seconds, el cambio de identidad se produce de “forma voluntaria”, pero el protagonista es obligado a mantenerse dentro de los límites de esta nueva forma. Mientras que en THX el cambio de identidad del protagonista parece inevitable: simplemente le cambian las drogas que estaba tomando y THX se vuelve completamente improductivo. Quizás la película de Frankenheimer sea, de hecho, más pesimista que la de Lucas: parecería que no hay opciones de escapatoria en ese universo. En THX existe, al menos, una pequeña esperanza.  

Es importante señalar que Seconds es una película que se encuentra en la línea entre el sci-fi y el thriller porque la identidad y el yo -depende de cómo se enfoque- son temas que se pueden abordar desde ambos géneros. Si vamos hacia sus elementos de sci-fi podemos decir que por su estilo es bastante diferente a las películas norteamericanas de su tiempo: Seconds es un slowburn muy europeo y con una fotografía absolutamente increíble, cortesía de James Wong Howe. Antes de profundizar mi análisis es interesante destacar cómo pensó la película Zizek. Para él, Seconds es sobre el cumplimiento de nuestros deseos (y las pesadillas que trae). Eso quiere decir que no siempre queremos lo que soñamos, como bien nos advierte nuestra eventual indignación con nuestro inconsciente.

  

THX 1138 tiene, para mí, uno de los mejores diseños de producción de la historia del sci-fi. Si bien tiene cierta inspiración de Metrópolis (Lang, 1927) por su estética y por la idea de una ciudad subterránea, resulta claro que la cinta de Lucas inspiró a muchas otras. La película es capaz de recibir múltiples lecturas y, primeramente, la pensé a través de la clásica alegoría platónica: THX 1138 escapa de la caverna para acceder al conocimiento verdadero y conocerse a si mismo, que al fin y al cabo es la forma más fundamental del conocimiento.


Para concluir podemos decir que ambas películas son reflejos de una misma sociedad: los Estados Unidos de fines de los sesenta y principios de los setenta. Allí las identidades eran similares y estaban determinadas por la producción y el consumo. En las dos películas de las que hablé los protagonistas se rebelan contra la maquinaria con mayor o menor éxito y viven en sociedades que no les dejan ser ni soñar. Con el diario del lunes, probablemente Seconds sea la más precisa en su diagnóstico: plantea un escenario donde no hay escapatoria.


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Hasta aquí llegó la edición de hoy... ¿La disfrutaste? ¿Sumaste películas a tu watchlist? Si ese es el caso te podés suscribir al newsletter aquí. Si te interesó el tema y querés profundizar podés leer mi artículo sobre los tropos del sci-fi acá, o chequear mi lista de Letterboxd.


jueves, 23 de junio de 2022

 

Crimes of the Future (2022):


Duración: 107 Minutos

Dirección: David Cronenberg

Guión: David Cronenberg

Protagonistas: Viggo Mortensen

Léa Seydoux

Kristen Stewart


Ficha en IMDb

Ficha en Wikipedia


Pasaron más de veinte años desde que el maestro del body horror no experimentaba en su campo más fructífero: la ciencia ficción. La película: eXistenZ de 1999, una de mis favoritas del director. Su anterior cinta había sido la polémica pero genial Crash (1996), mientras que ya en los 2000 fue principalmente hacia el thriller. Su último trabajo como director había sido la subvalorada Polvo de Estrellas hace ya ocho años, y quienes seguíamos al director pensábamos que ese era su último cartucho. Afortunadamente, el director volvió por la puerta grande y estrenó en Cannes, dónde años atrás Francis Ford Coppola se rehusó a premiarlo. 



David Cronenberg es un auteur, y un auteur completamente en otra liga. Sus películas están vinculadas a temas de estudio que encuentra fascinantes y reelabora de forma personal. Por eso, para esta película hay distintas claves de lectura: primero hay que entender que para el director dar todo por el arte es "dar el cuerpo" ("Body is Reality" como dicen los televisores en la performance de Caprice y Tenser), segundo que es una película sobre biopolítica, y tercero que presenta una redefinición del sexo/erotismo centrada en la intervención -quirúrgica- de los cuerpos ("Surgery is the new sex"). El lema "Body is Reality" es muy interesante al análisis porque podría interpetrarse de la siguiente manera: la realidad es producto de nuestra percepción, y la forma más directa de captación es a través de nuestros sentidos. Esto quiere decir que a través de nuestro cuerpo percibimos la realidad y la construimos. Mediante esta concepción evitamos caer en el dualismo cuerpo-mente cartesiano. 

Crimes of the future es una película sobre biopolítica porque trata sobre el control de los cuerpos por parte de organismos estatales/gubernamentales, aquí encarnados por el National Organ Registry. Y, en este sentido, es una película contemporánea: actualmente somos más conscientes que nunca de nuestra existencia como cyborgs y de la influencia que tiene la tecnología sobre nuestros cuerpos. De hecho, ya no es noticia la inserción de microchips en el cuerpo humano con fines biométricos. 

Respecto al lema "surgery is the new sex", podemos decir que está vinculado a la reelaboración cronenbergiana de la sexualidad. El canadiense está interesado en el costado más material del sexo, reflejándolo en cuerpos mutilados en Crash y cuerpos intervenidos quirúrgicamente en Crimes of the Future. Le interesan las imperfecciones de los cuerpos: las cicatrices, los tumores y las amputaciones, porque estas son un mapa del cuerpo vivido. El concepto de cuerpo vivido también nos puede llevar a pensar la idea de performance en la cinta, pero al no ser mi especialidad, sólo puedo llamar la atención sobre la potencia conceptual necesaria para ellas y en el, siempre inspirador, propósito de pasar del arte como objeto al arte como cuerpo -vivo-. 



El éxito de la película reside en que Cronenberg tiene la capacidad de reflejar todos estos temas en diálogos relativamente simples (aunque a veces un poco saturados de información), sin olvidarse del medio en el que opera, el cual es predominantemente audiovisual. Aquí, Douglas Koch utiliza colores fríos y terrosos, que están excelentemente balanceados. La paleta de colores destaca por ser poco estridente y sutil, cosa poco habitual en el género. Viggo Mortensen y Léa Seydoux no sólo son perfectos para sus papeles, sino que también tienen rostros lo suficientemente misteriosos para ponerse en línea con la fotografía. Por otro lado, también es positivo ver a Kristen Stewart actuando para el maestro. Esto nos lleva al curioso caso de que los dos protagonistas de Crepúsculo actuaron en películas del director. Puedo atestiguar que, en Crimes of the Future, la actriz tiene un trabajo correcto. 



Si bien lo nuevo de Cronenberg tiene su grado de abyección y un presupuesto acotado, el director logra sostener un buen ritmo narrativo, ayudado por los elementos de thriller, el sofisticado diseño de producción y dirección de arte (que nos transportan a misteriosas performances), pero también por la seducción que produce tener a la ciudad de Atenas como locación. Debo confesar que no he visto demasiadas películas de este año, pero esta fue una de las pocas que me motivó a escribir y me hizo llegar una brisa de aire fresco frente a tanto blockbuster. En estas circunstancias solo puedo decir: ¡Larga vida a la nueva carne!


Mi Calificación: 8 (ocho) Muy Buena

jueves, 24 de febrero de 2022

 

Belfast (2021):

Duración: 98 Minutos

Dirección: Kenneth Branagh

Guión: Kenneth Branagh

Protagonistas: Jude Hill

Jamie Dornan

Caitríona Balfe



Ficha en IMDb

Ficha en Wikipedia


Nominada a unos hiperbólicos 7 Oscars -de los que probablemente merezca los dos de actuación-, Belfast es un coming of age inspirado en eventos que vivió el director durante su niñez en la ciudad. Respetando los orígenes de Branagh, 4 de los 5 actores principales son irlandeses, la película fue filmada en la ciudad y la música es de un artista local. 



Belfast es, según mi modesto entender, una película de pocas virtudes. Sin embargo, tiene una muy importante: su poder redentor. Y, cuando hablamos de redención, no estoy hablando de los temas de la cinta, o de sus personajes, sino de la de Jamie Dornan. El actor, compatriota de Branagh, es tristemente célebre por su actuación en la trilogía de 50 Sombras de Grey -cuyo entrega final reseñó vuestro servidor-. Aquí se lo veía incómodo, tipificado y caricaturesco. Mientras que en Belfast se lo ve cómodo, seguro y sensible -virtud que muchos dudábamos que poseía-. Al hacer de un trabajador de cuello azul se lo ve contenido y humilde pero también receptivo. Por supuesto que está muy bien acompañado por Balfe, Hill, Dench y Hinds, siendo estos dos últimos nominados a los Oscar. Esto nos lleva quizás a la segunda y última virtud de la película: algunos de sus personajes están bien escritos y, aunque arquetípicos, pueden resultar conmovedores. 



Podría decirse que la película de Branagh no funciona demasiado bien desde el principio: une, como espectador, piensa que la película es completamente en blanco y negro, pero no. Belfast empieza con planos situación de la ciudad a todo color y del momento presente. Esto genera, más que nada, bastante confusión y nos hace dudar del origen de la película ¿fue rodada por un ministerio de turismo? Luego nos introducimos a la historia mediante planos en blanco y negro y movimientos de cámara histriónicos. Como si tal confusión no fuera suficiente, Belfast no puede decidirse entre ser una comedia, una comedia dramática o un drama. Esto está vinculado a su humor -que es un poco simplón-, pero también a la música de Van Morrison la cual parece quitar dramatismo a situaciones que deberían tenerlo. Claro que esta música está elegida por el mismo motivo que el cast -omitiendo a aquí a Judy Dench-: es irlandesa. La segunda decisión es acertada, mientras que la primera no tanto. 



Si bien los Oscar pueden haber errado significativamente en darle 7 nominaciones, en algo no fallaron: no la nominaron a mejor fotografía. Como ya señalamos, la película está filmada en blanco y negro, lo que omití es que es de alto contraste. Estas dos elecciones no tienen una justificación narrativa, sino que parece ser así porque queda "bonito". Tampoco es ayudada por una puesta en escena teatral y emocionalmente expulsiva. Belfast es una película al mejor estilo Good Will Hunting o Un viaje de 10 metros, es decir, una feel good indie que no es de las mejores. Olvida el problema central del período en que está ambientada para presentarnos recuerdos impostados de un director que vio demasiadas veces -pero no entendió- Roma (2018). No obstante, al ser pura nostalgia, algunas de sus flechas dan en el blanco -como su referencia a High Noon-. 


Mi Calificación: 6 (seis) Buena 



 

miércoles, 12 de enero de 2022

The Beatles: Get Back (2021)


Duración: 468 Minutos

Dirección: Peter Jackson

Michael Lindsay-Hogg

Protagonistas: John Lennon

Paul McCartney

George Harrison

Ringo Starr


Ficha en IMDb

Ficha en Wikipedia


Tres años después de  They Shall Not Grow Old (2018) , el director neozelandés nos trajo otro documental. En este caso, una miniserie sobre la banda británica más importante de todos los tiempos. The Beatles: Get Back nos cuenta cómo fue la grabación del último álbum de la banda: el legendario Let it Be (1970) y también la historia de su último concierto. 



John le sonríe a Paul como en los viejos tiempos pero Paul no le devuelve la sonrisa ¿Qué será lo que agrió esa amistad de más de diez años? La situación se repite más de una vez en el documental y, sin embargo, no tenemos una respuesta. Si vemos a una omnipresente Yoko Ono, y cierta tensión mezclada con cordialidad entre Paul y John. Tampoco encontramos a un Lennon muy concentrado: a pesar de sus humoradas su mente parece en otro lugar, y no se lo ve muy preocupado por componer o grabar. Paul representa su contraparte: lo vemos componiendo, obsesionado y quizás siendo algo controlador. Eso genera tensiones con George, que es el más malhumorado y el menos seguro. George no quiere que le digan lo que tiene que hacer y eso lo lleva a una provisoria renuncia a la banda. Los tres quedan en una aparente deriva hasta que logran, luego de varias reuniones, que el guitarrista vuelva a la banda. A Ringo se lo ve serio, y quizás como víctima de las circunstancias. A pesar de algunas de sus expresiones de cansancio es quien mejor humor tiene y el más amigable para trabajar. No obstante, su pasividad también parece pesar en la banda. 


Todo esto y más parece decirnos The Beatles: Get Back, uno de los documentales más hermosos que existen a nivel musical. La gran virtud que tiene la miniserie es que ofrece al espectador 468 minutos de intimidad con la mejor banda de todos los tiempos. Podemos ver a los cuatro tocando para nosotros mientras estamos en el living de nuestra casa. Y aquí se ve el triunfo de las decisiones que se tomaron para editar el material. Se vuelve evidente también su magnífica restauración, tanto a nivel visual como sonoro. Jackson y su equipo técnico logran realmente una obra maestra: vemos a la banda con su pánico escénico, errando acordes, cambiando la letra de las canciones y haciendo toma tras toma. A pesar de esto también somos testigos de su magia: se siente algo en el aire cuando Paul y John empiezan a armonizar. Lo mismo pasa las escasas veces que los vemos devolverse la sonrisa o recordar anécdotas. Cuando tocan frente a frente se enciende un fuego que se extiende rápidamente en el estudio y en el espectador. Si bien mis elogios fueron para Jackson y su equipo, sería muy injusto no reconocer el trabajo de Michael Lindsay-Hogg (quien a sus 81 años sigue activo). El director, con nervios de acero y habanos, fue la persona adecuada en el momento adecuado. Gracias a su perseverancia tenemos una cantidad de metraje inimaginable, escenas muy intímas, discusiones y una puesta en escena magnífica a la hora de filmar el Rooftop Concert. 



Las emociones que experimenté a la hora de ver el documental fueron bastante diversas, pero no pude evitar emocionarme hasta las lágrimas cuando vi su último concierto ¿Sabían los peatones londinenses que estaban presenciando algo que quedaría en la memoria colectiva para siempre? Los imagino contándoles a sus nietos: "un día, a la hora del almuerzo, mientras caminaba por la calle escuché música que venía de una azotea. Eran los Beatles". Esos peatones estaban vivenciando el último concierto de la banda más importante del rock & roll, pero solo nosotros, como espectadores, sabemos que iba a ser el último. Por eso es inevitable emocionarse, especialmente sabiendo que una década después se nos iría John Lennon. Lo único que puedo objetarle a la miniserie, y perdonen mi optimismo, es la duración de cada capítulo que sobrepasan las dos horas. No obstante, The Beatles: Get Back es uno de los grandes acontecimientos en la historia de los documentales musicales y de la historia de la banda británica. 


Mi Calificación: 9 (nueve) Excelente

domingo, 9 de enero de 2022

#MeowToo: Entrevista a Ryan Kruger


El año 2021 fue muy positivo para Ryan Kruger: Fried Barry fue comprada por Shudder, y recibió 7 nominaciones para los African Movie Academy Awards, llevándose el galardón a Mejores Efectos Visuales. Además de pasar por distintos festivales y volver a Argentina para el festival Terror Córdoba.


 Como si esto fuera poco, el director sudafricano presentó #MeowToo, corto que se estrenó en el Grimmfest y también pasó por el Fanstapoa. Muy amablemente, Ryan compartió su corto conmigo antes de que se pudiera ver en Argentina y coordinamos una entrevista por Zoom que pueden ver y escuchar. 


"#MeowToo celebra el empoderamiento femenino y reconoce a las sobrevivientes de agresiones sexuales (...) El acoso sexual es una práctica muy extendida, especialmente en la industria cinematográfica, y depende de nosotros su prevención (...) . Es un asunto con el que podía conectarme para dar el mensaje de que: ningún acosador está a salvo. Es ese giro de tuerca el que implica la venganza en la historia". 


P9P: Me alegra verte de nuevo, amigo, y felicidades por tu acuerdo con Shudder ¿Cómo estás?

RK: Gracias, y gracias por invitarme nuevamente. Estoy bien, y las cosas no están mal en Sudáfrica (Capetown). Los bares siguen abiertos, tenemos toque de queda y la gente sigue usando barbijos, pero los cines están abiertos y la gente está trabajando. 

P9P: Me alegra. De hecho, vi que compartiste algunas fotos de un rodaje.

RK: Si, filmé otro corto experimental. Fue lindo volver a los sets y filmar. Había pasado bastante tiempo… Es una linda sensación volver a rodar. 

P9P: Me alegra. Cuando estaba investigando para nuestra primera entrevista, vi en IMDb el título de tu próximo corto (#MeowToo) y pensé: “mierda, es un título polémico”. Me gustaría que me cuentes por qué se llama así el corto y te quería preguntar ¿cómo pensas que va a reaccionar el público a ese título?

RK: #MeowToo es un corto experimental y no tiene diálogos, es una obra muy visual. Cuando se me ocurrió la idea sentí que ella dialogaba con el movimiento #MeToo. El movimiento #Metoo es muy importante… #MeowToo celebra el empoderamiento femenino y reconoce a las sobrevivientes de agresiones sexuales. Esto es un tema muy relevante. El acoso sexual es una práctica muy extendida, especialmente en la industria cinematográfica, y depende de nosotros su prevención. Durante los últimos años hubo más y más casos que se han revelado, como el de Harvey Weinstein, entre otros. Es un asunto con el que podía conectarme para dar el mensaje de que ningún acosador está a salvo. Es ese giro de tuerca el que implica la venganza en la historia. 

P9P: Tu corto salió en un momento oportuno, dado que este año salió una película como Promising Young Woman. 

RK: Si.

P9P: ¿Cómo describirías este corto? ¿Cuál es la historia que quisiste contar? ¿Es una especie de corto de violación y venganza?

RK: Es un corto sobre venganza que está ambientado en un futuro cercano pero oscuro. Conviven gatos (antropomórficos) y humanos, en un estilo similar al de Blade Runner (donde conviven humanos y replicantes). Esto es lo se ve en la secuencia inicial (…) El personaje principal, Meow (Suraya Rose Santos), sale a tomar un trago y un productor sórdido (Alex Anlos) está sentado en ese bar, buscando a su próxima víctima, básicamente. Ella conoce a este productor sórdido y el trata de usar su poder como productor de cine para aprovecharse de ella. #MeowToo es una historia sobre venganza bastante despiadada que trata el tema del abuso sexual, que fue expuesto por el movimiento #MeToo. Básicamente muestra el poder de las mujeres y de las sobrevivientes que lidiaron con estas experiencias. Tiene una vuelta de tuerca que muestra que ningún acosador está a salvo. Al final del corto hay ese giro argumental. Él piensa que se va a salir con la suya. Ella toma ese trago y se va a la casa del productor. Luego se quiere ir y él no la deja irse… Empieza a sentirse medio mareada, y se pregunta si él le habrá puesto algo en el trago o si está ebria. Él va al baño y tiene catnip, una sustancia que se le da a los gatos para excitarlos. Cuando está en el baño se la hecha en todo el cuerpo así ella no puede resistirse. Al salir del baño las cosas cambian y ella lo hace mierda (fucks him up), que no era lo que estábamos esperando. Como dije, es una obra bastante experimental, muy visual, no hay diálogo así que todo depende del ambiente y del tono. 



 P9P: No hay muchos universos cinematográficos donde seres antropomórficos convivan con humanos. En este caso, los gatos son más importantes que los humanos. De hecho, los humanos son mirados con cierto desprecio ¿Pensaste este universo como una distopía o como una especie de metáfora de otra cosa?

RK: Es un poco de ambas. En cierto sentido no hay que sobreanalizarlo, porque es solamente entretenimiento. Es solamente ficción, pero también tiene este mensaje importante. Fue solamente crear un universo y no habría diferencia si el personaje principal fuera simplemente una mujer y no una mujer gato. Desde la perspectiva de un cineasta y desde la del entretenimiento se trata de crear dos personajes completamente diferentes. Tenemos al hombre y tenemos al gato y están conviviendo. No hay que pensar en ello demasiado, fue solamente una elección que hice para hacer el corto más interesante y diferente. Podía haber sido un hombre y una mujer en un bar, no hubiera habido diferencia. Lo que pasa al final de este corto es lo mismo que hubiera pasado en la versión humana. Ella habría terminado apuñalando al hombre, disparándole o matándolo.

P9P: ¿Te inspiraste en alguna película de violación y venganza estadounidense de los 70?

RK: Hubo algunas películas que estuve viendo. Me encantan las buenas películas de venganza, no hay nada mejor que esa buena y dulce venganza que sucede luego de que algo malo le pasa a alguien, esa vuelta de tuerca que no esperamos. Quizás estás pensando que la víctima es débil, de hecho, eso muestran en muchas películas de terror: la chica escapando del asesino o en situaciones similares. Pero también hay muchas otras películas de terror donde la mujer se empodera y empodera a la gente a su alrededor. En ellas, al final del día, termina siendo la heroína y mata al asesino o al acosador. 



P9P: Hablame un poco del personaje principal (Meow). Me sorprendí un poco cuando la vi bailando junto al productor… ¿Estaba el tropo de la mujer fatal (femme fatale) en tu mente cuando escribiste el guión? 

RK: No lo sé, es una de esas cosas que son difíciles de explicar. Es como cuando hice Fried Barry… La gente me preguntaba ¿de dónde obtuviste la inspiración? Y no lo sé. Las ideas me surgen y yo simplemente las escribo, se me ocurren… Como te dije la última vez, amo el cine de los ochenta. Amo las historias extrañas, diferentes, que no hayamos visto antes o que quizás vimos antes, pero contadas de diferente manera. En mi caso, me gusta darles un giro o un estilo visual diferente. Incluso volviendo a Fried Barry, hay un montón de referencias a distintas películas que amo. El mundo de #MeowToo podría formar parte del de Fried Barry. #MeowToo trata un tema muy importante y por eso desde el principio dije: es el movimiento #MeToo y es muy importante. Por eso el corto celebra el empoderamiento femenino y reconoce a las víctimas de ataques sexuales, eso es muy importante. A mí me surge una idea y empiezo a agregarle cosas, fue un ambiente y cierto tono para esta obra, ese el motivo por el cual es muy experimental y al mismo tiempo (…) no necesita diálogos. Todo está ahí, entendemos que la chica está en el bar sola, entendemos que este hombre le da su tarjeta personal. Es una imagen nítida (…), no necesitas escucharlos hablar o entender lo que dicen porque lo entendemos por el lenguaje corporal y sus expresiones faciales, además vemos hacia dónde va la cosa. Es el tono, la música y el ambiente de la escena que te hacen sentir incómodo.

P9P: Hablaste de Harvey Weinstein y Alan Wine parece claramente inspirado en él. Desafortunadamente las mujeres lidian con situaciones de acoso en todo el mundo, así que quería saber cómo es la situación en la industria cinematográfica sudafricana. 

RK: Es una buena pregunta, para ser honesto no lo sé con certeza. Seguramente haya historias de las que no me he enterado, pero ninguna que haya repercutido de forma masiva en los medios (…) Muchas de las historias que hemos escuchado durante los últimos años provienen mayormente de Estados Unidos. Es el productor o el director, hay actores que fueron acusados, lo que es positivo, porque (…) las personas deben poder tener voz para denunciar estas situaciones. (Los acusados) No pueden volver a hacer este tipo de mierda nuevamente. Es importante que las personas puedan contar sus historias y que sean escuchadas. 

P9P: Hablame un poco sobre la edición de sonido… Escuchamos un sonido bastante extraño durante todo el corto, casi como un aullido, que nos introduce en una atmósfera pesadillesca ¿Cuál es el significado de ese sonido?

RK: Haezer es genial, él también hizo el diseño de sonido y la música de Fried Barry. Trabajar con él es increíble, simplemente nos juntamos y empezamos a trabajar muy rápidamente. Siempre iba, me sentaba con él y le decía: así es este universo, y esto es lo que quiero y el empezaba a crear. Una vez que creamos ese mundo él lo sigue extendiendo… Como dije antes, es ese tono, esa atmósfera, esa música que te incomoda. Como cuando ella está en el taxi y sabes que nada bueno va a resultar de eso. Lo sabes cuando ella está sentada, a través de la angulación de la cámara, y él toca su pierna. Te genera repelus (cringe), y decís: esto no es bueno, no es una buena situación (…) Todo esto es para generar cierta atmósfera. Es como Fried Barry, la cual fue diseñada para generarte incomodidad. Este corto tiene el mismo objetivo, acompañas a este personaje y pensas: tengo que huir de aquí, nada bueno va a resultar de esto. Ella trata de rechazarlo y al mismo tiempo escaparse. Tanto la música, como el tono del corto (junto a su estética) ayudan a que te sientas como ella se siente, y entiendas que ella quiere salir de ahí. La música y el diseño de sonido tienen el objetivo de generar incomodidad. Intento usar esas herramientas en muchas de mis obras, porque realmente te meten en la historia y te hacen sentir lo que el personaje siente. Fried Barry realmente te hace sentir incómodo y al final de la película querés ir a bañarte, porque te sentís sucio con todas esas drogas, estuviste en ese viaje y necesitas tomar una ducha (...) La música y la atmósfera son muy importantes. Si sos un cineasta que hace películas independientes o cortos es ideal tener a alguien que componga la banda sonora, en vez de tener música de stock, o gratuita. Tener un compositor y que alguien como Haezer haga tu banda sonora realmente es llevar las cosas al siguiente nivel. Te involucra más en el corto (…) Me gusta juntar los elementos sonoros y visuales para generar una atmósfera y que nos podamos mover junto al personaje. 



 P9P: Hablaste de Blade Runner, en el corto hay una mujer con un piloto para lluvia que parece inspirada en Pris, la replicante que aparece en la película de Ridley Scott. También me has dicho que te gustan las películas estadounidenses de los ochenta ¿Cuáles son tus películas favoritas de esa década?

RK: Me encanta Blade Runner y las películas de género. El cine estadounidense de los ochenta es mi favorito. Sea Blade Runner, The Goonies o Stand by me, La Mosca, Christine, (…) la obra de John Carpenter. Incluso películas como E.T. o El imperio del sol. Creo que el cine de los ochenta tiene una estética y una atmósfera muy particular que ya no existe. Quise tratar de llevar Fried Barry para ese lado, tener esa sensación “cool” de película de terror de los ochenta/de culto. Incluso la iluminación en #MeowToo es bastante similar a la de algunas escenas de Fried Barry, por eso ambos trabajos comparten cierto universo. También pasa con el nuevo corto que estuve filmando (ahora sabemos que se trata de Alien dick), del cual no puedo decir demasiado. Si puedo decir que es bastante diferente, interesante y divertido. 

P9P: La última pregunta… Aquí en Argentina no estamos muy familiarizados con el cine sudafricano, exceptuando quizás el trabajo de Neill Blomkamp ¿Nos podrías recomendar algunos directores sudafricanos?

RK: Si, claro. El problema con el cine sudafricano es que sólo durante los últimos dos o tres años (…) el cine empezó a cambiar en el país. Volviendo a Fried Barry, no solemos hacer ese tipo de películas. Somos conocidos por películas testimoniales, sobre la historia de Sudáfrica, algunas comedias y dramas, pero sólo recientemente empezamos a hacer y difundir películas de género. Tengo un querido amigo y colega con el que trabajé hace unos años que se llama Christopher Lee Dos Santos e hizo una película que se llama Broken Darkness que era genial. Es una de las mejores películas sudafricanas que he visto, definitivamente es un director a considerar. Anteriormente había hecho una película bélica (Angel of the Skies) y algunos cortos. Es muy interesante y tiene un estilo muy visual, así que si tienen la oportunidad chequeen Broken Darkness, es una gran película sudafricana. Si bien está ambientada en Estados Unidos fue filmada en Sudáfrica y es 100% (…) sudafricana (…) Todo sigue siendo muy reciente y hay más películas de género que están por salir (…) (Antes) se hacían el mismo tipo de películas una y otra vez. Por eso creo que Fried Barry fue tan importante, porque no hacemos este tipo de películas aquí y demostró que podemos ser creativos, podemos crear historias diferentes que van a quebrar ese molde del cine sudafricano. De esta forma vamos a poder hacer más películas de este estilo, que son viables a nivel comercial, tanto en lo que refiere a su producción como a su distribución. Muchas películas sudafricanas no viajan porque sus temáticas y su elaboración son muy locales. Hay un mundo allá afuera, se pueden hacer muchas películas de género. Hay un mercado para ellas, incluso si implica no hacer tanto dinero en Sudáfrica, hay un mundo allá afuera y puedes vender tu película a distintos territorios. Hay un público allá afuera y eso es lo que la gente olvida. Durante el año pasado y parte de este hubo un montón de películas que salieron de Sudáfrica y que van a salir. 


P9P: Muchas gracias por tu tiempo Ryan. 

RK: Ha sido un placer, muchas gracias por invitarme y me alegra que hayas disfrutado #MeowToo, es un pequeño corto experimental y es bueno que llegue al público de allá y que lo pueda ver la gente que vio Fried Barry. He tenido gran feeback hasta ahora. 


También pueden leer mi Reseña de Fried Barry, la entrevista que le hice a Ryan por esa película, como verla o escucharla.